Imágenes crudas en la TV
Lectores residentes en Nueva York nos escriben preocupados por la crudeza de las imágenes presentadas por algunos programas de factura criolla que llegan a través del satélite a los Estados Unidos. Imágenes sangrientas y cavernarias como la del ciudadano haitiano al que le cercenaron la cabeza en el sector de Herrera, en Santo Domingo, son transmitidas sin ninguna censura, sorprendiendo en su buena fe a niños y adultos que hacen el favor de sintonizar estos programas en busca de información y entretenimiento.
El afán de notoriedad, de rating, de publicidad, está llevando a estos productores a perder la ética y el resperto por quienes se toman la molestia de sintonizar sus programas. Es una afrenta al televidente, pero sobre todo un daño irreparable a la imagen de la República Dominicana en el exterior. Son esos productores los que pretenden llevar la voz cantante cuando desde el extranjero se promueven ciudades del país como centros de prostitución. Son esos productores quienes se convierten en santos defensores de la dominicanidad cuando se descubren proxenetas de otras latitudes haciendo de una parte de la niñez dominicana un lucrativo y maldito negocio que nos presenta ante el mundo como una nación depravada y sin leyes.

