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Todavía le apasiona

Todavía le apasiona

LA ROMANA. “Por sus frutos los conoceréis”, reza un postulado bíblico desde los tiempos de la creación del mundo, que si hoy lo aplicamos al legendario pelotero Orestes –Minnie- Miñoso, estaríamos de acuerdo en afirmar que su actuación ofensiva en los estadios de su lar nativo, Cuba, es su mejor carta de presentación, por las huellas dejada con el paso del tiempo.

A sus 82 años recibe con satisfacción un reconocimiento más por sus grandes hazañas en el béisbol cuando sea exaltado en el primer gran ceremonial del Salón de la Fama del Béisbol Latino, hecho que tendrá lugar esta noche en el Anfiteatro Altos de Chavón, en La Romana, junto a un grupo de 25 luminarias que del béisbol latino que también serán llevadas a la inmortalidad.

Miñoso define el ceremonial como la oportunidad que tendrán muchos peloteros de que sus hazañas sean conocidas y recordadas a través del tiempo, por las actuales y futuras generaciones.

El diminuto pelotero, pero de corazón grandes y ofensiva arrolladora, que tuvo sus mejores años con el combinado Mariano de Cuba y W. Sox en las Grandes Ligas, será llevado al nicho de los inmortales en un acto que comienza  a las 7:30 de la noche. Se confirmó la asistencia al mismo del presidente Leonel Fernández Reyna.

Hablando del béisbol, deporte que dijo todavía le apasiona, consideró que no hay mucha diferencia en los tiempos pasados y los actuales, aunque reconoció que se hacía más difícil jugar en las Grandes Ligas, por las limitaciones de equipos y muy particular en su caso, por la gran división racial.

Al ponderar el reconocimiento recordó que fue merecedor del premio Jackie Robinson, en reconocimiento al trabajo de promover el béisbol, pero que ser inmortalizado en el Salón de la Fama del Béisbol Latino, le llena de orgullo y satisfacción a él y su familia.

«Quiero agradecer a todos los que hicieron posible que hoy esté en la República Dominicana para recibir tan alto honor”, precisó Miñoso, quien una vez fue descrito por Major League Béisbol como alguien que se aseguró que la puerta quedara abierta para los demás y aprovechó la oportunidad que tuvo para demostrar los valores del béisbol. Miñoso fue el primer latino de raza negra en las mayores, y para imponer su calidad de juego, tuvo que enfrentar el mismo racismo que Robinson y Larry Doby. Llegó a la Gran Carpa en el verano de 1949, con los Indios de Cleveland, pero fue dos años después, con los Medias Blancas de Chicago, que empezó a tejer gran parte de su brillante trayectoria, que duró varias décadas.

Aprovechó

Con una lucidez pasmante, relata como inició su ascendente carrera en el béisbol, aunque lamenta no haber visto cumplido el sueño de toda su vida: que su madre le pudiera ver en el juego de pelota, ya que murió cuando apenas tenía 10 años de edad.

Consideró que la idea de Roberto Wiell y Rafael Ávila, revolucionaria todos los continentes.

Un apunte

El chance de Miñoso

 Siendo parte del equipo Mariano, en una ocasión  Tony Castaño,  estelar  tercera base, se presentó indispuesto. Fue cuando el dirigente Armando Manzar le dio la oportunidad y  decidió el partido con  sencillo  frente a Ramón Bragaña.

El Nacional

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