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Todo se le pega

Todo se le pega


A Abel Martínez, el candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), le persiguen los escándalos y las malas noticias, semejando el dicho popular de que “al dedo malo todo se le pega”.
Atrapado en la trampa de sus tropiezos políticos y el desgaste progresivo de su partido, Abel está expuesto ahora a ser arrastrado por una turbulenta ola empujada por el PLD para salvar de prisión a varias de sus figuras imputadas por corrupción.

Entusiasmado en exceso tras su escogencia el pasado 16 de octubre como candidato presidencial del PLD, Abel se encamina hacia sus primeros dos meses de una victoria que a pocos días empezó a restarle a sus números con la renuncia masiva de peledeístas.

Con la renuncia de Julio César Valentín, el PLD perdió una columna en Santiago, pero ya antes se habían desprendido otros miembros que buscaron refugio en partidos opositores y del mismo gobierno, y el derrame no se detiene.
El augurio de mala suerte para Abel proviene del hecho de que los casos de imputados del partido morado, por graves casos de corrupción, beneficiados con salida de prisión para terminar en sus hogares, ponen al candidato en una situación muy complicada.

Abel alcanzó su deseo para disputarse la presidencia de la República, pero los votos le llegaron desde las esferas poderosas de la dirección del PLD, por lo que será espinoso decidir con libertad grandes pasos a ejecutar frente a una coyuntura política importante.

Todo esto implica que Abel tiene una deuda con un grupo de mucho poder en su partido, y si detrás de las cortinas hubo acuerdos para lograr la liberación de imputados de valor para el PLD, el alcalde de Santiago podría ser la “mula” escogida para cargar con ese compromiso.

Esto es tan complejo como riesgoso para el candidato, pero en la cúpula del PLD la máxima de que “el fin justifica los medios” cuenta primero y Abel después, porque su misión no es solo la libertad de los encartados, sino los casos que están en camino, como el del ex todopoderoso ministro de Hacienda, Donald Guerrero.

Las jugadas del PLD por alcanzar beneficios para su gente en prisión podrían terminar como búmeran para Abel, arruinando su existencia como político y significar el final de sus esfuerzos por forjar una imagen independiente.
Por: Domingo Santana

El Nacional

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