ATLANTA. AP. Dóciles riachuelos se convirtieron en marejadas incontenibles después de días de tormentas en el sudeste del país, con un saldo de por lo menos seis muertos y comunidades enteras anegadas. Las precipitaciones arrojaron hasta 50 centímetros (20 pulgadas) de lluvia.
La lluvia que cae no tiene dónde desagotarse, dijo el climatólogo de Georgia David Stooksbury el lunes. Esta lluvia, sobre terrenos ya saturados, empeora la situación. La fuerza de las aguas arrasó con una casa rodante en el oeste de Georgia y arrebató a un niño de dos años de los brazos de su padre.
En Atlanta, los automovilistas atrapados se treparon a los techos de sus vehículos cuando el nivel de las aguas empezó a subir en una de las carreteras más transitadas de la ciudad. En el norte, las cuadrillas trabajaban para apuntalar un terraplén y contener un río crecido. Las imágenes aéreas mostraban escuelas, campos deportivos y vecindarios enteros sumergidos en agua. Cuando el frente de tormenta avanzó sobre el oeste de Georgia, convirtió un arroyuelo en un río caudaloso que destruyó la casa rodante y se llevó al niño Preston Clade Crawford de 2 años a las 2 de la mañana. El cadáver del pequeño fue hallado horas después. Sus padres fueron rescatados de las aguas junto con otro hijo, Cooper, de un año, en el condado Carroll, al oeste de Atlanta. Pat Crawford, la abuela del niño, presenció impotente la destrucción de la casa rodante. Por lo menos había dos desaparecidos, incluso un hombre de Tenesí que fue a nadar a una zanja anegada para ganar una apuesta de 5 dólares y un muchachito de Georgia de 15 años que había ido a nadar al crecido río Chattooga. Unos 12.000 residentes se quedaron sin suministro eléctrico el lunes por la noche. Algunas áreas del estado han recibido precipitaciones de 50 centímetros (20 pulgadas) desde el viernes. Zonas del norte han experimentado una cantidad histórica de lluvias muy por encima de las llamadas predicciones del siglo, que describen una tormenta con la probabilidad de que ocurra una por siglo, dijo Stooksbury. Las precipitaciones se producen meses después que gran parte de la región empezó a reponerse de una sequía de dos años.

