Se agravan cada día los problemas que ocasionan los haitianos ilegales en el país, principalmente con la tala indiscriminada de árboles para hacer carbón y el desbordamiento de las parturientas que copan los hospitales públicos, sin dejar espacio a los dominicanos que necesitan los servicios de salud.
Los haitianos que de por sí tienen una vocación hacia la destrucción de los recursos naturales, pues en su país no hay un solo río con agua ni un árbol frondoso que cubra con su sombra un espacio desértico, han decidido depredar los proyectos agrofestales que ha estado desarrollando el gobierno dominicano, con una cuantiosa inversión que se eleva a centenares de millones de pesos.
La devastación boscosa que realizan los haitianos ilegales, constituye una acción criminal incesante, pues no hay un régimen de consecuencias que le ponga fin a tales hechos tan deleznables, que nuestro territorio dentro de poco tiempo, será un retrato de Haití, donde la coa vegetal no alcanza si quiera el 2 por ciento.
Mientras el gobierno del presidente Medina, se empeña en fortalecer y reforestar nuestras cuencas hidrográficas para preservar nuestras fuentes acuíferas, los haitianos están al acecho, esperando la hora y la falta de vigilancia, para iniciar su desaprensiva depredación la cual ejecutan impunemente, y si persiste el descuido, nuestro país también se convertirá en un desierto.
Asimismo, no hay manera de cerrar el paritorio haitiano, toda vez que hay un enorme incremento de mujeres haitianas que vienen a parir en los centros de Salud provinciales y en la capital, ocupando la mayoría de las camas disponibles.
Una gran mayoría de las embarazadas padecen graves enfermedades, presentando cuadros de anemias severas, preeclampsia, hipertensión y la presencia mortal del virus del sida.
En una sala hospitalaria, de seis camas, cuatro son ocupadas por mujeres ilegales, muchas de ellas con enfermedades contagiosas, Según registros sanitarios, el 47 por ciento de los haitianos ilegales padecen del sida, y el 80 por ciento de las parturientas carecen de chequeos prenatales presentando cuadros clínicos que necesitan urgentes transfusiones de sangre.

