Las primarias para escoger candidatos se han convertido en la cuestión esencial o de mayor atención en las discusiones sobre el proyecto de Ley de Partidos Políticos, aun por encima del tema de la financiación electoral que ha debido ser el principal motivo en las negociaciones para aprobar ese trascendente estatuto legal.
Sin encontrar fórmula de avenencia en torno a propuestas de escogencia de candidatos con el padrón de militantes o de la Junta Central Electoral (JCE), el Comité Político (CP) del partido de la Liberación (PLD) encomendó la solución de ese impasse a una comisión de juristas para determinar si alguna colisiona con la Constitución de la República.
Con tan salomónica salida el CP peledeísta evitó que se desbordara la contradicción entre el presidente Danilo Medina, partidario de primarias abiertas con padrón de la JCE, y el ex presidente Leonel Fernandez, quien favorece elecciones cerradas con padrón del partido.
El bloque opositor, encabezado por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), rechaza las primarias abiertas y reclama que esa norma y la del Régimen Electoral sea el resultado del consenso entre las organizaciones políticas, una gestión dialogante que se ha empantanado en el traspatio de los partidos.
En el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), su dirección favorece las primarias abiertas, pero restringida a solo cuatro organizaciones partidarias, lo que colisionaría con la Constitución del Estado que prohíbe forma de favoritismo o de perjuicio en cualquier estatuto de ley.
Llama la atención que propuestas de restricciones al financiamiento electoral no son privilegiadas en las discusiones intrapartidarias, ni tampoco son objeto de mayores controversias, a pesar de que previamente ha sido aprobada una nueva ley de lavado de activos.
Es claro que en las discusiones o negociaciones en torno a la Ley de Partidos y al nuevo Régimen Electoral, intereses personales o de grupos han sido colocados muy por encima del que corresponde a la nación o a los legítimos afanes por fortalecer al sistema de partidos o al propio espacio democrático.
Lo más sensato sería que el partido oficial y sus aliados unifiquen criterio en torno a las primarias abiertas o cerradas, que aborden también el tema del financiamiento electoral y que posteriormente emprendan una discusión seria y productiva con la oposición política para que se arribe cuanto antes a un acuerdo serio sobre las leyes de Partidos y Electoral.

