Editorial

Tragedia

Tragedia

Por manejo temerario, inobservancia de la ley y deficiente señalización, carreteras nacionales  constituyen escenarios de alto riesgo de accidentes, como el choque ayer en la autopista San Cristóbal-Baní entre una guagua repleta de pasajeros contra un contenedor volcado en la vía, con saldo de doce muertos.

Ese suceso se inscribe en una larga lista de tragedias derivadas del estado de anarquía y desorden que caracteriza el tránsito urbano e interurbano, en el que prevalece la ley de la selva impuesta especialmente por conductores de guaguas públicas y vehículos pesados.

Se ha dicho que el terrible accidente de ayer se produjo cuando un minibús que viajaba  en dirección a Santo Domingo, colisionó con un contenedor virado en medio de la  autopista, tras volcarse la patana que lo remolcaba, próximo al puente Lucas Díaz.

A pesar del peligro que representaba ese contenedor sobre la vía en un tramo de curva, no se colocaron señales previsoras, por lo que el chofer del minibús no tuvo tiempo de  evitar la colisión.

Por causa de temeridad o imprevisión ocurren con pasmosa frecuencia accidentes fatales en carreteras troncales, vías secundarias, avenidas y calles interiores, por donde no pocos choferes y conductores manejan como chivos sin ley.

Por enésima vez se reclama a las autoridades que impongan ley y orden en un tránsito de vehículos caótico que ha convertido todas las vías asfálticas de la nación en carreteras de muerte.

Comedia

Con el sometimiento ayer a la justicia de seis personas, incluidos tres extranjeros acusados de introducir un cargamento de drogas  por playas de Paya, Baní, se repite una historia cuyo mayor dramatismo se alcanzó con la ejecución de siete presuntos narcotraficantes  en esa comunidad.

Esta vez, las autoridades incautaron el yate que trajo el alijo desde Suramérica y un minibús donde se transportó la mercancía hacia un lugar desconocido, pero como en el primer caso, no se sabe dónde han ido a parar drogas y dinero. La historia que ayer fue tragedia, hoy se cuenta como comedia.

El Nacional

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