El asesinato a balazos de cuatro haitianos, incluido un niño, cuyos cadáveres fueron incinerados, constituye un acto de barbarie que la sociedad dominicana condena con la mayor vehemencia.
El suceso acaeció en una zona boscosa del municipio fronterizo de Jimaní. Otro haitiano sobrevivió a una herida de bala en el abdomen.
Las primeras versiones indican que elementos armados dispararon contra por lo menos 18 haitianos que tumbaban árboles y operaban un horno de carbón en la zona montañosa entre Jimaní y La Descubierta, matando a cuatro personas.
Aunque la Policía ha dicho que ya tiene ubicados a los asesinos, se requiere que las autoridades actúen con prontitud en el esclarecimiento de este abominable crimen, a los fines de que los homicidas carguen con todo el peso de la ley.
Las autoridades han descartado que entre los autores del múltiple asesinato figuren guardias forestales, policías o militares, por lo que se presume que los homicidas serían matones civiles que actuarían por encargo.
La Policía y el Ministerio Público están compelidos, pues, a apresar y someter a la justicia cuanto antes a quienes perpetraron esta matanza que ha causado en la ciudadanía una mezcla de dolor e indignación.
Solidaridad
Puerto Rico sufre hoy una gran tragedia a causa del pavoroso incendio que se desató en una Refinería de combustibles, ubicada a 15 kilómetros del centro de la capital. Gran parte de la zona metropolitana de Borinquen ha sido declarada en estado de emergencia por la explosión de por lo menos 20 tanques que almacenaban miles de galones de derivados de petróleo y hay riesgo de que otra veintena corra la misma suerte. Centenares de familias han sido desalojadas de la zona de desastre físico y ambiental que ha producido la gran explosión y devastador incendio de la Refinería Gulf, de la empresa Caribbean Petroeleum Company.
Es obvio que un compungido pueblo dominicano ofrece hoy fervientes votos de solidaridad a todo Puerto Rico.
