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Transparencia y opacidad pública

Transparencia y opacidad pública

La transparencia es una cualidad física intrínseca de ciertos objetos, que permite que la luz los atraviese y así observar qué hay dentro. En las instituciones públicas, este concepto es interpretado simbólicamente con la imagen de una casa de cristal, la cual deja ver su interior sin ningún tipo de límites.

La transparencia es una garantía para los ciudadanos, que cumple una labor preventiva y de control de la administración a través de la información, ya que permite conocer las acciones del gobierno.

Es aquí donde se confirma el principio que enarbola que la información es poder, ya que con la misma, se quiebra la discrecionalidad y el secreto administrativo, al hacer público lo oculto a los ojos de la sociedad, que ya no se debería conformar con que la información sea accesible, sino que la misma también esté procesada y organizada, para así tener más capacidad y conciencia al momento de demandar la rendición de cuentas a la administración pública.

La transparencia en la República Dominicana ha horadado las barreras históricas, culturales y políticas que han retrasado el desarrollo institucional del Estado dominicano minado, por demás, por la corrupción administrativa, que es contrarrestada por la transparencia.

La opacidad, en contraposición a la transparencia, se debía, en algunos casos, al hoy objetable concepto de que la transparencia entorpecería la actuación de la administración; en otros casos, la opacidad era clave en los sistemas de control de gobiernos absolutistas o, cuando no, intolerantes y controladores de la democracia, por entender que la transparencia perjudicaba la rapidez en la toma de decisiones y que la indiscreta disidencia y el pueblo, dominados por intereses ajenos a los supremos intereses del Estado, no podían hacerse una idea racional del bien común; pero la más de las veces, la opacidad o la secreticidad de la información es preferida a la transparencia, por ocultar acciones espurias e ilegales, que de saberse no se llevarían a cabo.

La transparencia desenmascara el poder, lo hace visible, cognoscible, previsible y, por lo tanto, controlable: en la medida que hay más transparencia, se dispersa el poder, lo que evita el oportunismo en el ámbito de la organización.

Las cualidades de visibilidad, cognoscibilidad, previsibilidad y controlabilidad que atribuye la transparencia al Estado, se potencian a través de los medios de comunicación social que, instrumentalizado en el ejercicio periodístico, influye de manera sin igual, en la opinión pública.

Éstos, en su labor de intermediación, analizando la información presuntamente de forma objetiva y independiente, estimulan la responsabilidad social y la discusión y crítica de los actos propios de los poderes públicos, a la vez que quiebran la discrecionalidad y el secreto de la administración, al contribuir a la publicidad de dichos actos.

Se puede decir que, en cierta medida, la transparencia se convierte en una forma de participación permanente de la ciudadanía, que podría llegar a superar las elecciones nacionales.

Este y otros puntos son definidos en el novedoso libro titulado “Nociones Generales de Transparencia en la Administración del Estado”, de la autoría del abogado, periodista y profesor universitario Fabricio Collado, que aborda conceptualmente la transparencia, vista como la herramienta básica para combatir la corrupción administrativa.

El autor es abogado, periodista, profesor universitario y autor del libro sobre transparencia pública.

El Nacional

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