El sueño constituye una parte importante de la vida del niño. Los trastornos del sueño son frecuentes en los niños pequeños y aunque la mayoría de las veces no son graves si producen molestias en las familias.
Es conveniente conocer algunas características del sueño infantil, establecer criterios para que no existan alteraciones y reconocer cuando se debe consultar al pediatra.
Es muy importante saber que durante el sueño normal todos los niños (y adultos) tienen despertares, generalmente breves, que se continúan sin darnos cuenta con el sueño.
En ocasiones son más prolongados y el niño se da cuenta que está despierto y puede reclamar los elementos que le facilitan conciliar el sueño.
Es la causa más frecuente. Son niños que se despiertan asiduamente por la noche y reclaman la presencia de los padres para dormir de nuevo.
El tratamiento consiste en reeducar al niño. No hay que recurrir a somníferos ni tranquilizantes y los resultados son muy buenos. La prevención de este trastorno tan frecuente se de establecer poniendo en práctica las recomendaciones para un sueño adecuado.
El niño sonámbulo se levanta de su cama y permaneciendo dormido hace actividades que pueden ser habituales. La edad más frecuente de aparición es entre los 4 y 8 años y se resuelve espontáneamente en la adolescencia..
La fiebre, la falta de sueño y algunos medicamentos actúan como factores predisponentes. Se debe consultar para establecer estrategias que eviten riesgos en estos niños.
El Bruxismo consiste en el rechinar de dientes durante el sueño. No es sinónimo de presencia de parásitos. En ocasiones hay que consultar a un ortodoncista para que evite el desgaste de las piezas dentales.
Somniloquia es la emisión de palabras durante el sueño..

