Opinión

Tropelías imperialistas

Tropelías imperialistas

No es extraño que Barack Obama esté compartiendo con George W. Bush y con el exvicepresidente Dick Cheney, el gran halcón, la dirección de los actos conmemorativos del décimo aniversario del derrumbe de las Torres Gemelas, el ataque al Pentágono y el secuestro de un avión que se estrelló en  Pensilvania.

Es el gobernante que posó (¿escena cierta o fabricada?) junto a sus principales colaboradores contemplando la acción en que, por orden suya, tropas estadounidenses daban muerte a Ossama Bin Laden en  Pakistán. 

Amparados en el secreto de Estado y  otras zarandajas, los dirigentes de Estados Unidos no le han explicado al mundo  por qué ocurrieron los hechos del 11 de septiembre 2001. Hay que incluir, pues, a Obama en el mismo paquete que a  Cheney, Condoleezza Rice, Donald Rumsfeld y figuras similares.

Más importante que todo esto, es que Obama ha contribuido a garantizar la continuidad del proyecto de afianzamiento de la hegemonía estadounidense, ampliando las acciones de guerra y masacre y tratando de presentar como legítima la  injerencia. 

Como muestra de que no será agente de cambio, ha dispuesto el mantenimiento del bloqueo contra Cuba y no ha dado un paso para el cierre de la infame cárcel de Guantánamo, un centro de tortura instalado en una porción usurpada del suelo cubano.

 Obama protege, premia y garantiza impunidad a Bush y a Cheney, y nada distinta es su actitud hacia el siniestro Henry Kissinger, quien aún está vivo, y fue uno de los artífices del golpe de Estado en Chile.

Porque no hay que olvidar que este 11 de septiembre es el 38 aniversario del golpe de Estado en Chile. Diecisiete años de dictadura militar caracterizada por la imposición del neoliberalismo, el latrocinio y la violación de los derechos humanos, con 40 mil víctimas (más de 3 mil muertos y decenas de miles de torturados).

Las poses de los halcones no alcanzan para borrar la memoria, ni los convierten en inocentes de hechos cuyo origen, por razones inconfesables, ellos siguen ocultando…

El Nacional

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