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El Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS), ha realizado importantes encuestas sobre la temática de la guerra, y en su más reciente entrega sobre posibles escenarios de paz plantea “que la opción con mayor respaldo sería una cesión de Crimea y el Donbás a cambio de recuperar Zaporiyia y Jersón, junto con garantías de seguridad y financiación occidental”.
Lo que hasta cierto punto podría ser ponderable, ya que Crimea históricamente fue rusa desde su conquista de 1774, en la guerra ruso-turca (1768-1774), siendo anexada del imperio Otomano en 1783. Aunque administrativamente en la época de la ex URSS Crimea fue transferida a Ucrania; y, por igual, en la región de Dombas no menos del 90% de la población es rusa parlante.
En los últimos estudios del KIIS se destaca que entre los encuestados, “el 78% fue capaz de dar una respuesta definitiva (el 22% restante dijo que les resultaba difícil responder) y entre ellos, la respuesta promedio fue del 43% (es decir, los ucranianos «en promedio» creen que el 43% de los ucranianos en los territorios controlados están dispuestos a hacer concesiones)”.
Esta posición en comparación con el 82% que en mayo 2022 rechazaba hacer concesiones territoriales a cambio de la paz, nos refleja una alta polarización sobre el tema de la guerra y el desgaste del liderazgo del presidente ucraniano Zelensky, que conforme a sondeo realizado por el referido Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS), el nivel de confianza de los ucranianos en su líder se ha disminuido un 38% desde el inicio del conflicto con Rusia. Situación que revela lo impopular y agotadora que es la guerra para el pueblo ucraniano.
Esta guerra que se inicia en 2014 con el Euromaidán, una especie de primavera árabe ucraniana que terminó con el golpe de Estado a Víctor Yanukóvich nunca debió ser. Pero, desafortunadamente, en vez de evitarla mediante el uso de la diplomacia preventiva, el liderazgo europeo como el del expresidente Biden decidieron financiarla a costa de los contribuyentes.
Hoy, el presidente Trump confiesa que no quiere mas sangre y burocracia belicista, por ello apuesta a la paz y la recuperación de los dineros quemados en polveras. Tal decisión marca un hito, un precedente histórico que pudiera alertar a los liderazgos políticos con vocación de resolver los diferendos por las armas, a frenar las guerras por su alto costo humano y económico para las naciones en conflictos y gran parte de la humanidad.
Nada es gratis, ahora toca pagar. Sin embargo, el encuentro oficial resultó muy controversial en cuyo escenario el presidente Trump demandó reconocimiento por los esfuerzos diplomáticos de su gobierno en beneficio de la paz, al tiempo de requerirle a Zelensky una actitud más comprensiva ante la urgencia de llevar paz al pueblo ucraniano. “Regresa cuando este listo para la paz”.
Jose Manuel Castillo
embajadorcastillo@gmail.com