Son muchos los historiadores que se resisten a aceptar el carácter de seriedad de las ucronias, por considerarlas más cerca de la ciencia ficción que de la verdad científica de los hechos. La ucronia es un género literario al cual acudimos, cuando intentamos mediante preguntas, dar respuestas a hechos que incluso, han cambiado el curso de la humanidad. El filósofo francés Charles Reunovier le dio vida al concepto en el siglo xlx y a partir de entonces, estudiamos los acontecimientos que pudieron haber sido y sus posibles consecuencias.
Por ejemplo, si Napoleón hubiese ganado aquel Waterloo, como dijo Stefan Sweig, quizás, esta entrega estuviera escrita en el idioma de Victor Hugo. Y pensar, que si el general Grouchy hubiese acudido al campo de batalla primero que el general prusiano Blucher, el mundo le hubiese pertenecido al emperador. Otro hecho apropiado para el caso, es que a 68 años de haber terminado la segunda guerra mundial, todavía nos da escalofríos, pensar que Hitler pudo haber ganado la guerra. Pero ucronológicamente pensamos además, que si Hitler hubiera resultado eliminado en el famoso atentado del 20 de julio de 1944, la humanidad se hubiese librado de más de 12 millones de muertos.
En el campo de la literatura, de no haber sido por la falta de carácter de Natalia Goncharona, esposa del poeta nacional ruso, alexander Pushkin, el duelo en que perdió la vida a manos de Jorge d’Anthés, no hubiese ocurrido y éste pudo haber dado a la humanidad, muchas obras más del mismo valor histórico que su Boris Gudonot, y Ruslan y Ludmila. Todavía los amantes del romanticismo no encuentran respuestas satisfactorias a las muertes prematuras de sus mejores representantes: John keats, percy shelly, y Lord Byron, quienes pudieron dar más obras maestras a la humanidad.
Hacemos uso de ucronias , cuando intentamos analizar, como seria nuestro país, si el presidente Bosch hubiese completado su período constitucional. Lo mismo que si Caamano hubiese decidido venir al país con traje y sombrero a ejercer la política como actor de primer orden.
POR: Ramón Rodríguez
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