Articulistas

Última reflexión 2020

Última reflexión 2020

En este último martes de este 2020, la reflexión obliga a todas las personas: hemos pasado un año probablemente sin parangón histórica en cientos de años. Las otras pandemias, fueron diferentes, a pesar de que sus consecuencias se hayan parecido.

La pandemia del COVID19, generó una crisis generalizada económica, educativa, sanitaria, política, etc., que no terminará en este 2020 de acuerdo a las personas “entendidas”, así, entre comillas, porque aún se sigue sin saber mucho de este ente que nos sigue atacando, muchas veces con nuestra propia complicidad inconsciente.

Las crisis son tan evidentes en estos momentos que, quien no las ve es porque no quiere. Nos hablan de la necesidad de mantener una actitud diferente frente a los cambios estructurales que están sucediendo, en 2020, y que seguirán, muy probablemente, en 2021, 2022 y más allá, con nuestros sistemas que no funcionan y devienen obsoletos. Un cambio que habla de desmonte por demasiado materialismo, consumismo, egoísmo y todos los “ismo” que queramos agregarle.

Nosotras, las mujeres de este país, sí que sabemos de crisis: de manera organizada, somos el grupo más constante en las demandas que nos corresponden, como son los derechos humanos fundamentales que, desde que nacemos, aquí se nos conculcan arbitrariamente. Tenemos más de 25 años sumergidas en los mismos reclamos, diferente a otros grupos sociales de la política que, sin ideas ni propósitos democráticos, ejercen una política que los llevan a desertar de un grupo a otro y si les conviene, volver, siempre alrededor de demandas “personales” que refieren un poder egoísta y, sobre todo, muy corrupto.

Este fin de año, las dominicanas seguimos pidiendo lo mismo que hace más de 20 años: reconocimiento a nuestra ciudadanía completa, al control de nuestros cuerpos y al respeto a nuestras autonomías, y eso, a través de la despenalización del aborto por las tres causales que nos matan, física y emocionalmente.

Cuando un embarazo y parto, significa un perjuicio a nuestra integridad física total; cuando el embarazo es fruto de una violación o de un incesto, en menoscabo de nuestra dignidad, también total. Cuando el producto del embarazo es inviable y produce daños físicos y mentales en la mujer llevarlo a término.

Esta crisis que produce una de las mortalidades maternas más altas de la región, que lleva dolor y muerte a cientos de niñas, adolescentes, jóvenes mujeres en edad de reproducir, es permanente en estos más de 20 años porque la democracia dominicana se mantiene así misma en una crisis permanente que es terriblemente misógina.

¡Ojalá que, en 2021, esto se entienda!

Por: Susi Pola
susipola@gmail.com

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación