El presidente de Haití, Jovenel Moïse, no tiene más camino que dejar el poder tras la sentencia del Poder Judicial de que su período concluyó ayer domingo.
Al ser rechazada de manera contundente por la instancia correspondiente su interpretación de la Constitución para mantenerse en el cargo hasta el 7 de febrero del próximo año no aceptar el fallo es provocar una crisis que dejaría un baño de sangre.
Ya los sectores populares le habían advertido a través de masivas movilizaciones que su ejercicio terminaba ayer domingo.
El reclamo encontró el respaldo de grupos tan influyentes como el empresarial y la Iglesia católica. Rdysfod Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA) favorecieron su permanencia en el cargo, pero ahora no tendrán más que respaldar la sentencia de la Justicia, y como mucho mediar para que haya un proceso de transición pacífico.