Editorial

Ultraje

Ultraje

La detención ayer en el aeropuerto de Miami de la doctora Lourdes Contreras constituye una acción desconsiderada e injustificada contra una profesional que llegó a esa terminal en tránsito hacia Kingston, Jamaica, donde participaría en un seminario internacional sobre género y gobernabilidad.

Personal de Migración de esa terminal incurrieron en discriminación política contra esa  prestante académica dominicana y directora del Centro de Estudio de Género de la Universidad Intec, a quien se dice sometieron a intenso y humillante interrogatorio.

La detención de la doctora Contreras y el trato vejatorio de que ha sido objeto constituyen un bochorno para la administración del presidente Barack Obama y una grave ofensa al pueblo dominicano, por lo que se requiere que la Cancillería nacional, al menos, reclame una explicación del Departamento de Estado.

Apresar y vejar a una académica de las condiciones de la doctora Contreras, que sólo arribó al aeropuerto de Miami en tránsito hacia otro destino, sólo puede atribuirse a resabios de autoridades de esa terminal vinculadas con un exilio político intolerante.

Temblor político

La información publicada ayer de manera exclusiva por El Nacional sobre un acuerdo político entre el presidente Leonel Fernández y el ingeniero Miguel Vargas Maldonado ha causado un revuelo mayor a lo esperado, señal de que la sociedad dominicana aún no se acostumbra a la cultura del diálogo y concertación entre liderazgo partidario.

Ese acuerdo tendría efectos determinantes sobre el diseño y alcance de la nueva Constitución política, pero también consecuencias profundas y dilatadas sobre los partidos, comicios congresuales del 2010 y en torno a las elecciones presidenciales del 2012 y del 2116.

Aunque los elementos sorpresa e incredulidad que causó ese “palo” periodístico se disiparon casi de inmediato con la confirmación del mentado acuerdo entre el Presidente y Vargas Maldonado, persiste en gran parte de la ciudadanía la sensación de conmoción, como si la tierra hubiese temblado.

A lo que se aspira es a que esté cerca el día en que acuerdo o concertación de este tipo sean recibidos por la población y las élites políticas como acciones propias del liderazgo partidario que debería contribuir a la consolidación de un tipo de democracia transparente e incluyente.

El Nacional

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