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UN ANÁLISIS GLOBAL

UN ANÁLISIS GLOBAL

La prolongada e indoblegable crisis económica que padece América, Asia, Europa y otras partes del mundo plantea  en el escenario global  una gran disyuntiva que debe conducir a los diferentes actores  de la comunidad internacional  y  su liderazgo político  a preguntarse  qué hacer para salir de esta crisis.

Las diferentes escuelas económicas clásicas y neoclásicas  que han servido como formulas salvadoras en otrora   para doblegar crisis financieras a través de la  articulación de estrategias, reformas  y programas económicos  en todo el mundo, al parecer, no han sido suficientes ni eficaces. 

Los teóricos y maestros    más prominentes de las ciencias económicas del siglo XIX y XX  que pusieron a disposición de la humanidad y el ámbito económico  los conceptos más visionarios  y acabados  sobre esta disciplina  se están quedando cortos, repito.

Las teorías   clásicas de Adams Smith en  su consultada obra “ Las Riquezas de las Naciones”   no han bastado ;  los conceptos keynesianos  contenidos en el  libro de John Maynard Keynes titulado “ Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero”,  tampoco  han servido de nada  para  estimular  la economía en esta época de crisis. 

    Y ahora más reciente, las refrescantes y  novedosas reflexiones económicas del premio Nobel de Economía 2008,  Alan Krugman,  mucho menos han aportado nada para conjurar la referida crisis.

¿Entonces qué hacer?, veamos.

En los  Estados  localizados en  el Continente Latinoamericano, como afirman algunos reputados economistas y analistas internacionales, el Estado  deberá   fortalecer su papel  como aparato  jurídico y político idóneo para generar riquezas y bienestar para las sociedades.

Hay que entender, que ha llegado la hora de que los ciudadanos y los Estados entiendan que hay que ser obligatoriamente más creativo y austero  para generar  bienes y servicios atractivos y novedosos  capaces de romper  con los paradigmas tradicionales que nos han sumido en esta crisis.

También, hay  abandonar las ineficientes practicas hijas de la  imprevisión y  la falta de planificación de estar incorporando modelos y reformas económicas en países que aún no están preparados para esos fines como son el neoliberalismo, globalización y el consenso de Washington.  

El Estado tiene que retomar su papel de ente regulador  y los gobernantes  latinoamericanos y del mundo olvidarse de aquellas teorías de libre mercado y otras orientaciones  contenidas en el “Consenso de Washington”, elaboradas por los Estados Unidos en los años 90.

Se entiende por “Consenso de Washington” un listado de políticas económicas consideradas durante los años 90 por los organismos financieros internacionales y centros económicos, con sede en Washington (District of Columbia), Estados Unidos, como el mejor programa económico que los países latinoamericano  deberían aplicar para impulsar el crecimiento.

 A lo largo de la década el listado y sus fundamentos económicos e ideológicos se afirmaron, tomando la característica de un programa general.

Es cierto, como han dicho algunos organismos internacionales que América Latina aún no ha sido  tocada de manera directa por la  crisis económica que afecta el mundo en estos momentos, pero, esta  apreciación de muchos,  lejos de llevarnos a la pasividad colectiva, lo que nos debería convocar es a una profunda reflexión sobre como mitigar los efectos negativos – inevitables – que nos tocaran de forma inexorable más tempranos que tarde.  

(El autor es Periodista y Magister en Derecho y Relaciones Internacionales).

El Nacional

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