Editorial

Un basta ya

Un basta ya

El asesinato a balazos  de un  coronel de la Policía  en el barrio La Fe, de  Los Alcarrizos,  acentúa el estado de  progresivo deterioro de la seguridad pública y refleja  el auge del sicariato,  modalidad criminal que parece enseñorearse sobre la angustiada sociedad dominicana.

Las primeras versiones señalan que tres individuos se presentaron por ante un grupo de personas que  conversaban frente a un colmado, llamaron al oficial Virgilio Casilla Minaya, por su apodo de El Chino y cuando este respondió lo asesinaron de tres balazos.

Casilla Minaya fue virtualmente ejecutado frente a su esposa y vecinos por matones que le dispararon a quemarropa tan pronto  se identificó ante sus homicidas como El Chino, lo que  hace temer que se trató de un asesinato por encargo.

Aunque el Ministerio de Interior y Policía afirma que la tasa de  criminalidad derivada de la delincuencia (27.3 homicidios por cada cien mil habitantes)  es una de las más bajas de Centroamérica y el Caribe, los hechos  parecen contradecir esa  cifra, o al menos la población percibe lo contrario.

En cualquiera de los escenarios posibles de investigación, sale a relucir que  los individuos acudieron   con la encomienda de asesinar al coronel Casilla Minaya, quien  prestaba servicio en  la Dirección de Asuntos Internos de la Policía, lo que obliga a especular sobre las razones o las causas de tan abominable crimen.

Ministerio Público y Policía enfrentan el desafío de  identificar, apresar y someter  a la justicia  a los matadores de ese oficial y a sus posibles mandantes, porque  ese suceso alarga una cadena de  asesinatos derivados  de la delincuencia común o de un extendido sicariato que consterna y atemoriza a la sociedad.

El manejo acomodado de tasas, índices o porcentaje de la criminalidad no alivia  el pesar y la agonía  de una  ciudadanía flagelada día y noche  por  asesinatos, atracos, asaltos, secuestros y violaciones.

El asesinato del coronel Casilla Minaya debería motivar un basta ya a la creciente criminalidad y deterioro de la seguridad pública que ha significado el  virtual secuestro de toda la población.

El Nacional

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