Opinión

Un bloque por la soberanía

Un bloque por la soberanía

La necesidad de un bloque regional que no esté dominado por Estados Unidos y Canadá, es reconocida desde hace muchos años por analistas y dirigentes políticos, pero sólo la instalación en América Latina de un grupo de gobiernos que consideran ilegítimo el dominio imperialista, ha hecho posible presentar en la Cumbre de Río una iniciativa en tal sentido.

La Organización de Estados Americanos, OEA, sigue siendo la representación institucional del neocolonialismo. En el año  2005, Estados Unidos fracasó en el intento de colocar en la secretaría general de ese organismo al canciller mexicano José Ernesto Derbez, quien fue derrotado por el ministro chileno José Miguel Insulza; pero no ha habido un cambio sustancial.

A pesar de que  la OEA levantó la sanción a Cuba, no ha llegado a ser defensora auténtica del multilateralismo.

Lo revela su papel en la coyuntura creada por el golpe de Estado en Honduras. Proclamó que era urgente retomar la constitucionalidad y terminó legalizando la situación creada por los golpistas.

 La OEA no puede plantearse sancionar a Estados Unidos. Por eso, nada ha hecho para probar que figuras del poder estadounidense participaron en la planificación y ejecución del golpe.  ¡Ni porque el conocido  proyecto de Zelaya de convertir en aeropuerto civil la base militar yanqui en Soto Cano evidencia que   Estados Unidos era un ente interesado en su destitución!

La OEA, en cuya Carta Democrática se consigna que el ejercicio democrático se realiza en el marco de la democracia representativa, considera cumplido su papel tras legitimar el montaje electoral que dio paso a la instalación del gobierno encabezado por Porfirio Lobo.

Partiendo de un criterio retorcido, se impone una situación de hecho.

Las relaciones internacionales se fundamentan en un esquema de dominación, no en un orden  horizontal. Por eso la OEA conserva su definición original.

Legalizó a los golpistas hondureños del mismo modo que legalizó la intervención  militar yanqui en la  República Dominicana en 1965.  En 1965, creó la mal llamada Fuerza Interamericana de Paz, y ahora supervisó una mascarada electoral. Dos actuaciones de la misma naturaleza, aunque en escenarios distintos.

  La ultraderecha estadounidense marcó las posiciones de Barack Obama, y la actuación del gobierno de Estados Unidos  fue determinante en el papel de la OEA. ¡Una pirámide con la ultraderecha colocada en la cúspide!

 El camino hacia la horizontalidad pasa por la creación de un bloque sin Estados Unidos y Canadá… Y  en ese bloque, no debe ser determinante la voluntad de gobiernos entreguistas y de factura ultraderechista. Otra OEA no es necesaria, sino un organismo esencialmente diferente…

El Nacional

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