Intromisiones probables de un sector del PLD en el actual proceso convencional del PRD, sería otro motivo de fraccionamiento y degradación institucional en el partido oficial.
Como si no fueran suficientes los demonios desatados en el PLD debido al silencio que mantiene su Comité Político frente a los aprestos de un par de funcionarios y un legislador promoviendo la reelección del presidente Fernández.
Un par de encuestas a lo interno, para fines de control y ajuste, parecen haberles marcado pautas señalando al ex presidente Hipólito Mejia como el contendor más vulnerable de las dos opciones que presenta el PRD. Con Miguel, las proyecciones son muy desfavorables al candidato morado, aun siendo nominado el presidente, claramente impedido por la Constitución.
Con Miguel Vargas se les hace difícil montar la campaña altamente ofensiva, preparada ya para descalificar a Hipólito por sus ocurrencias. De ahí que no escatimen recursos para forzar su elección. Un virtual arreglo entre hipolitistas y leonelistas daría licencia a estos últimos para inmiscuirse en los asuntos del PRD y votar en las primarias. Insistentes denuncias dejan al desnudo maniobras como instruir a los beneficiaros de los programas sociales estatales para que voten el 6 de marzo.
Es de esperarse la reacción del PRD, el partido donde se agrupan las fuerzas representativas de los sectores populares. Medios de combate, voluntad y experiencia le sobran.
El entrometimiento del Gobierno, de llevarse a cabo en la convención, podría provocar incidentes lamentables. No hay duda de la capacidad del PRD para hacerle frente.
Núcleos organizados en el municipio de Santo Domingo Este han anunciado la preparación de brigadas de combate para evitar la participación de gobiernistas en la convención que tendrá lugar el domingo 6 de marzo.
Seguramente, brigadas así se van a multiplicar en todo el país para mantener fuera de las mesas a cualquier intruso.
Nunca ha sido bueno alborotar las avispas.
