Opinión

Un Cristo para todos

Un Cristo para todos

Hacen mal Rogelio y Moncho en criticar a monseñor Masalles. Explico porque:

1.-El éxito de la religión católica ha estado en que cada quien tiene un Cristo a su medida. En mi propia familia hay muchos que son felices con lo ritual. Van a misa regularmente, participan en grupos de oración, hacen retiros donde lo más celebrado es la comida del chef y la generosidad de quien presta su mansión y los fines de año organizan reuniones para recolectar juguetes y ropa usada para los pobres. Para ellos, y ellas, la fe es un ejercicio personal de bondad y honradez…entre iguales.

2.-Hay otros familiares que se mudaron a las villas miseria, viven y comparten con los y las pobres, comparten con ellos y ellas su cotidianidad, luchan a brazo partido para que la droga no se apodere de la juventud, para que las niñas no se embaracen a los doce años, para que los pequeñines no se mueran de desnutrición y enfermedades prevenibles y contra la violencia de las bandas y la policía.

Esos viven y ejercen la pobreza en el vestuario, la alimentación, el transporte y en sus comunidades de oración y fe.
3.-Para ellos y ellas, el Cristo que conocen es el “Activista Social”.

El que fustigó y sacó a latigazos a los mercaderes del templo; el que le dijo al joven rico “abandona todas tus riquezas y sígueme”; el que clamo contra quienes apedreaban a la mujer adúltera: “El que esté libre de pecado que tire la primera piedra”; el que le dijo a María Magdalena: “Te perdono por haber amado demasiado, sal y no peques más”; el que andaba en chancletas y pelo largo, como un “tiguere” cualquiera.

4.-El Cristo que la juventud inglesa asocia con John Lennon; los africanos con Nelson Mandela; los hindúes con Mathama Gandhi y los latinoamericanos con Monseñor Romero.

5.-Aquí, a esos Cristos los representan Monseñor López Rodríguez, invitado frecuente de suntuosas recepciones, y el padre Regino, un Santo del Sur, que vive y comparte con los condenados de la tierra, en contra de todos los extremismos del fanatismo y la ignorancia, de los mal llamados “nacionalistas”.

Por eso, hacen mal el padre Moncho y Rogelio en criticar a Monseñor Masalles, un joven blanco, de ojos azules, que abandonó todas sus riquezas para acudir al llamado de Jesucristo y ejercerlo donde lo sabe hacer. Ni Rogelio ni el padre Moncho tienen nada que hacer ahí.

Hay un vasto territorio en el corazón del pueblo llano donde hace tiempo habitan. Con sus pajones, sus chancletas, sus mochilas, su lenguaje descarnado, y donde siempre serán hijos bien amados del Cristo de los “Activistas Sociales”.

El Nacional

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