Vivía, y su mundo eran el sexo, los placeres, y perdió toda su fortuna: Se trata de una verdadera historia cuyos nombres fueron transformados, como procede, para no ofender ni lastimar conciencias. Se destruyó su primer matrimonio, algo triste y doloroso.
Esta interesante cronología resulta inaudita. Se parece una de las novelas de la gran Ágata Christie, talvez a Caperucita Roja y el Lobo, quien al final no pudo utilizarla.
Un Lobo entre las ovejas, es de la autoría del distinguido profesor Oscar Lalane González, bien señalada en capítulos, a quien un amigo le implora varias veces que le escriba la misma, pues tenía conocimiento de las aventuras y travesuras que le sucedieron, pues su único interés es advertir a los hombres no despilfarrar sus bienes por varias razones diferentes, dejando una esposa digna, buena y leal.
Uno de los grandes méritos de Freud, son hechos dignificados al instante, solo quiere juzgar superficialmente la obra, psicoanalistas, piensan que, al instante, es culpable de todos los males que nos aquejan. Ojalá el protagonista pueda rectificar su accionar, carente de toda lógica.
Hombres y mujeres, no fracasen por el sexo y el lujo.
El prólogo fue escrito magistralmente por el erudito, ejemplar profesional de la medicina, la cultura, la abogacía, que es el renombrado intelectual, profesor universitario, gloria de la ginecología, obstetra, humanista de cuerpo entero, literato indiscutible; el doctor Domingo Peña Nina, hijo ilustre de la cuna de la Constitución.
Se puede decir que Andrés Luis era como un Don Juan de aquellos tiempos, conquistador de corazones, buceador de amoríos, que sabía -en parte- atraer corazones, un bohemio consumado, pero distante entre las fauna de Eros y Cupido.
Su vida era dividida entre trabajo, mujeres, sexo, gozar, viajar, conquistar, porque tiene el don de la palabra y el dinero, aunque carecía del dominio de sí mismo, y haber estudiado aquí y en el extranjero en colegios y universidades y obtener notas excelentes, su norte y guías estaban centrados en el sexo y la pasión; era cual bohemio consumado, viajando a diversos países y se hospedaba en hoteles de cinco estrellas.
Al renunciar de sus funciones en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, se traslada de nuevo a Puerto Rico, bajo la franquicia del Dollar Sistem, y desarrolla una cadena de Car Rental, con notables logros comerciales, y estos triunfos lo llevan a extender su cadena de alquiler de automóviles a la República Dominicana, manteniéndola muchos años.
Ángel Luis, se piensa víctima del destino, pues se desploma y dos de sus compañías destruidas y las propiedades que quedaron se vio obligado a anunciar sus ventas, y con el anuncio un señor alemán viaja a Santo Domingo en pos de comprarle dichos bienes, no teniendo éxito la operación.
El hombre no debe autoderrotarse por el sexo y los vicios; como le aconteció a Ángel Luis. Hombres y mujeres, mírense en el espejo de Ángel Luis.
Vive en Puerto Rico y se casa con una gran mujer, tratando de rehacer su vida envuelta en el fango y los placeres. Lo cierto es que todo hombre, toda persona, tiene derecho a rectificar.

