Editorial

Un papelazo

Un papelazo

La derrota anoche del equipo dominicano ante Holanda decretó su descalificación en el Clásico Mundial de Béisbol y cerró el más decepcionante desempeño que alguna representación nacional haya sufrido en eventos deportivos en el exterior.

Una novena integrada en su mayoría por noveles jugadores pudo humillar en dos ocasiones a un supuesto trabuco, en cuya nómina brillaban estrellas de Grandes Ligas,  que nunca lograron armonizar ni aplicar los fundamentos del juego, especialmente en  el bateo y la defensa.

Aun cuando en pelota, como en cualquier otro deporte de equipo, en el terreno de juego puede suceder lo imprevisible, en los dos reveses sufridos por Dominicana ante Holanda no estaba previsto que David venciera a Goliat.

El único punto luminoso de la enseña tricolor en esa desastrosa participación, lo constituyó el pitcheo, que no permitió carreras limpias en más de 25 entradas. Pero toleteros de la talla de David Ortiz, José Reyes, Moisés Alóu, Robinson Canó y Hanley Ramírez nada  hicieron con el madero para anotar o impulsar carreras.

A pesar de la enorme cantera de buenos peloteros dominicanos que descuellan en Grandes Ligas, el equipo dominicano que participó en ese clásico fue conformado a retazos por la declinación de  figuras claves como Alfonso Soriano, Manny Ramírez, Vladimir Guerrero, Adrian Beltré, Octavio Dotel, Rony Paulino y Aramis Ramírez, entre otros.

Se admite que el plantel de la novena local estuvo integrado  por  nombres sonoros, pero  fue evidente que en el terreno de juego cada quien actuaba por su lado, sin evidencia de que alguna vez  hubo química o empatía entre jugadores.

Es una pena que tan vergonzoso papelazo sirva como marco de despedida a la gloriosa carrera que como jugador y dirigente de Ligas Mayores tuvo Felipe Rojas Alou, cuya veteranía y reciedumbre como capataz no pudieron despertar los dormidos bates dominicanos.

Son inválidas las excusas por  tan pobre  actuación, porque si bien  faltaron  toleteros de la talla de Alex Rodríguez y Albert Pujols, imposibilitados para integrar el equipo, lo cierto es que esa vergonzosa derrota no fue inferida en dos ocasiones por las novenas de Cuba, Estados Unidos, Japón, Puerto Rico o Venezuela, sino por un equipito débil y sin tradición, como el de Holanda. Un papelazo y no se hable más.

El Nacional

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