Opinión

Un plan de seguridad flojo

Un plan de seguridad flojo

El Gobierno anunció un plan de seguridad ciudadana sin ninguna plataforma de sustento que pueda llevar confianza a la población de que servirá para algo.

El anuncio fue débil, no se tocó la raíz del problema, porque la realidad es que el Estado aunque conoce como terminar con este mal para siempre, no le interesa. Razones hay de más.

El diseño de un plan de seguridad debe comenzar identificando la causa del problema, como el alto nivel de desempleo entre los jóvenes, que es la causa de la ausencia de centros tecnológicos.

Otro hecho que no se toca es la protección policial y militar a los puntos de drogas de los barrios, que es donde se genera el más alto nivel de violencia en la sociedad, así como a los cargamentos que van al exterior.

De modo que identificados estos problemas, hay que diseñar una estrategia que sirva para toda la vida, no llevando torneos de baloncesto a los barrios cada seis meses, como penosamente hace la DNCD, mientras muchos de sus oficiales franquean cargamentos de cocaína. Ahí está el caso de Punta Cana.

Da pena y vergüenza pasar por cualquier esquina de los barrios marginados y ver cientos de muchachos debajo de los árboles, jugando vitillas o baloncesto en improvisadas canchas, porque no tienen nada que hacer.

De modo que cualquier iniciativa antidelictiva en el país debe comenzar depurando las estructuras policiales y militares y después ofreciéndole alternativas a esos muchachos, donde puedan obtener los recursos mínimos para su sustento.

Con esto no estoy justificando los actos delictivos: ¡Dios me reprenda! Lo que quiero dejar claro es que el problema fundamental no está en los motociclistas sino que tiene raíces más profundas.

Si bien es cierto que muchos de los delincuentes comunes transitan en motocicletas sin placas ni luces, ahí entra la responsabilidad de Amet.

Un plan de seguridad ciudadana es más que discursos, son acciones concretas, que el Gobierno aún no se anima a ejecutar.

El Nacional

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