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¡Un titán! Radhamés Gómez Pepín

¡Un titán! Radhamés Gómez Pepín

Radhamés Gómez Pepín falleció el pasado lunes y el país perdió a un gran hombre: Guardián de las libertades públicas, defensor de los de abajo y maestro de generaciones que lo recuerdan con amor y eterna gratitud.

Ha sido un duro golpe, pues guardé una relación estrecha por más de tres décadas con don Radhamés.
Gómez Pepín tenía tantas virtudes que nos resulta difícil escoger cual era la más sobresaliente.

Salvó muchas vidas

Recuerdo que se vivió una época muy dura para los revolucionarios que enfrentaban el régimen del doctor Joaquín Balaguer.

En ese período de gobierno había militares y civiles asesinos y don Radhamés nunca se amilanó.

Se atrevió con valentía a esconder cientos de jóvenes de la izquierda revolucionaria.

Lo hizo con gallardía, puso su pluma al servicio de los ideales de esos muchachos que tenían que estar corriendo y durmiendo en diferentes hogares para no perder la vida.

Gómez Pepín prefirió luchar antes que ceder a la vida fácil.
Viví en carne propia esos días que eran de angustias para los familiares de los revolucionarios.

Podría escribir dos o tres libros sobre esos acontecimientos, pero prefiero que ustedes compartan conmingo otras facetas de quien fue nuestro director.

Grandes secretos

Don Radhamés se llevó a la tumba algunos secretos que compartimos.

Recuerdo que un día me dijo: “Leo, si dice esto te mato”. Eran aspectos políticos muy comprometedores que juré nunca hacerlos públicos ni decirselo a nadie.
Apoyado

Varios de mis hermanos y amigos periodistas de El Nacional, decían que yo era un apoyado o un niño “mimado” de don Radhamés.

Me decía, en la mañana cuando llegaba, algunos chistes y en otras ocasiones me mandaba a sentar en su oficina para comentarme algunas cosas muy serias de lo que estaba aconteciendo en el país.
Trabajador
Gómez Pepín nos deja un gran legado. Fue un trabajador incansable, sin pausa y un amante del cumplimiento del deber.
Llegaba todos los días cerca de las 5 de la madrugada a su oficina de

El Nacional. Eso nunca fallaba.

Su lucha era conseguir un “palo” noticioso o una primicia. Y buscaba hasta debajo de la tierra la noticia que impactara al lector.

Ayudaba a los pobres

Calladamente don Radhamés ayudaba a muchos pobres.
Lo hacía en Santiago, su tierra natal y aquí en la capital.

No hacía alarde de su solidaridad con los demás. Yo conocía muchas de esas contribuciones por nuestra familiaridad.

Franco y directo

Don Radhamés era franco y directo.
En ocasiones era muy severo y otras veces excesivamente amoroso.
Defensor de su personal como nadie.

Aguilucho

Don Radhamés era un enfermo aguilucho.
Nunca quería que las Aguilas perdieran y cuando esto sucedía se le cambiaba el humor.

Había que estar atento a la tabla de posiciones y los nombres de los jugadores, pues siempre preguntaba sobre diferentes datos.

Me hablaba mucho de esos grandes jugadores que hicieron historia en la pelota dominicana.

Era un furibundo amante de los Yankees de Nueva York.
Familia

En la segunda entrega tocaré el tema del profundo cariño que le tenía don Radhamés a su familia y otros aspectos. Eso será el domingo próximo.

 

«La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida si que nos los roba muchas veces y definitivamente”
François Mauriac

“Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano.”

Demetrio de Falero

Leo Corporán

Columnista y editor deportivo de El Nacional. Fundador del Club Mauricio Báez.