PEKÍN, 24 Set 2012 (AFP) – Un chino que acababa de tratar de inmolarse a lo bonzo para oponerse a la confiscación de sus tierras y la destrucción de su vivienda fue tiroteado por un policía y murió, informaron el lunes los medios oficiales chinos.
Este acontecimiento, muy comentado en internet, ilustra de nuevo el problema en China de la confiscación de tierras, que son el principal motivo de estas revueltas en contra de las autoridades en un país donde las zonas urbanizadas se extienden rápidamente.
Wang Shujie, de 36 años, se prendió fuego para tratar de defender el acceso a su domicilio en la provincia de Liaoning (noreste).
Una investigación preliminar concluyó que el policía que mató a Wang actuó dentro del marco de la ley, indicó en un microblog el Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista en el poder.
Según varios abogados, las confiscaciones de tierras se han multiplicado desde finales de los años ’90 en China porque los responsables locales dependen de las ventas de terrenos para alcanzar sus objetivos de crecimiento económico.
Los enfrentamientos entre los campesinos expoliados y los representantes de las autoridades locales o los guardaespaldas empleados por los promotores son a menudo extremadamente violentos. Las compensaciones financieras ofrecidas, cuando las hay, son consideran en general insuficientes por las familias expropiadas.

