Lo que conmueve cuando se conoce a un visionario o soñador de la educación y la cultura es la persistencia y generosidad de sus sueños. Ya hace muchos años Martin Luther logro conmover a la humanidad con su discurso YO TENGO UN SUEÑO. Así, el cubano Pedro Creach se ha estado asomando a nuestra cotidianidad con su solitario afan de construir un sueño en Dominicana, para jóvenes de bajos recursos dominicanos y haitianos, una casa donde aprendieran no solo un oficio, sino una cultura general en las artes, artesanía e historia de la región.
Y por fin, el sábado 19, arribamos a una casa azul, con maravilloso patio, donde Pedro inauguro la Casa de la Cultura Latinoamericana y Caribeña y lo hizo en nombre del amor, que ha motivado su andar por esta isla desde hace décadas.
Flaco, intenso, cuando hablamos con Pedro nos parece estar frente a Albizu o Martí. Brillan sus ojos y por fin sonríe, frente al resultado concreto de tantos años estrellándose contra la indiferencia o la desidia de quienes tienen el destino nacional en sus manos.
El sábado, la colonia cubana rindió con su presencia un homenaje a uno de sus mas afanosos trabajadores de la cultura, algo que reseño el historiador Elíades Acosta cuando hablo de la importancia de la cultura para las Antillas y de la presencia de inteligencias preclaras como la de Don Juan.
Yo hable de Don Pedro Mir, antillano perfecto, hijo de puertorriqueña, de padre cubano, y nacido aquí, cuyo aniversario vamos a conmemorar con un seminario con intelectuales antillanos que se darán cita en la Casa. Digo vamos a conmemorar, porque he aceptado presidir el Consejo Asesor de esta Casa que se suma a los esfuerzos de hermanos como Freddy Ginebra , Germana Quintana, o el Teatro Guloya, por dotar a esta ciudad de espacios donde se conjugue la cultura con una visión de futuro abierta a los más desposeídos-as.
En esta Casa conmemoraremos las fechas importantes para la región y tendremos una programación no solo para adultos sino para la niñez, la cual ya tiene en Husmell Díaz Sánchez y Lucina Lugo, ambos teatristas, la garantía de que serán tomados en cuenta.
También habrá una Biblioteca especializada en El Caribe, para la cual esperamos donaciones de todo tipo, e idealmente un centro de Documentación, y un pequeño proscenio en el patio donde noveles dramaturgos-as presentaran sus obras.
¿Kouman ou ye?, salude en creole a la delegación de jóvenes haitianos que vinieron exclusivamente a participar en la inauguración, para su asombro y deleite, ¡zami mwen haitiane!
Como nosotros antillanos, haciendo sobre la mar, lo que las montañas.

