Opinión

Una gran verdad

Una gran verdad

La representante del Banco Interamericano de Desarrollo, Flora Montealegre, ha recreado una fórmula infalible sin la cual sería menos que imposible que República Dominicana se coloque alguna vez a las puertas del desarrollo y menos que pueda reducir sustancialmente sus pronunciadas brechas de pobreza y desigualdad.

Montealegre reconoce que la economía dominicana ha mantenido un crecimiento anual promedio cercano al 6%, pero advierte que debe traducirse en mayor bienestar social, aunque admite que por la aplicación de un conjunto de políticas públicas, el país ha avanzado en la lucha contra la miseria y la exclusión.

Al disertar en el almuerzo mensual de la Cámara Americana de Comercio, la funcionaria del BID afirmó que pobreza y desigualdad mantienen niveles superiores al promedio de América Latina y el Caribe, y lo que es peor, que alcanza niveles similares a los registrados previos a la crisis bancaria del año 2003.

En otras palabras, lo que ha dicho la señora Montealegre es que a pesar de que el Producto Interno Bruto (PIB) ha crecido en términos absolutos de unos 20 mil millones de dólares en 2003, a cerca de 75 mil millones en 2017, esa bonanza no se refleja cabalmente en una ascendente movilidad económica y social.

Es claro que algunas iniciativas oficiales se inscriben en el propósito de reducir pobreza extrema, como el 4% a la educación, democratización del crédito, impulso a las mipymes, titulación de tierras así como la ampliación de la cobertura de la seguridad social, pero eso resulta insuficiente.

Entre los obstáculos a vencer en el corto plazo para promover incremento de la producción, la representante del BID destaca el alto costo de la energía y del transporte, así como los bajos niveles de innovación, debilidad del entorno de negocios y la calidad del capital humano.

Educación, capacitación, incremento de la producción, así como la promoción de la innovación, transferencia tecnológica y el emprendurismo, podrían ser algunos de los componentes de un recetario mayor que permita al país armonizar sus niveles de crecimiento económico con sustancial reducción de la pobreza y desigualdad.

Lo dicho por la señora Flora Montealegre debería llegar a la médula del Gobierno y al mismo centro de la conciencia empresarial y académica de la nación, si de verdad se quiere evitar que el sostenido crecimiento del PIB dominicano se siga escapando como agua entre los dedos.

El Nacional

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