Deportes

Una iniciativa que merece apoyo entusiasta

Una iniciativa que merece apoyo entusiasta

No hay que ser un profundo investigador para imaginar que, muy probablemente, las carreras de velocidad y las competencias de salto estuvieron entre los primeros desafíos en los que participaron nuestros antepasados habitantes del planeta.

La frase “Citius, Altius, Fortius” -que en latín significa más veloz, más alto, más fuerte- propuesta por Coubertain como lema de los Juegos Olímpicos, hace una clara referencia a esas originales pruebas de esfuerzo a las que se sometió el homo erectus.

Correr y saltar son dos actividades físicas que desde la temprana infancia se practican de una manera espontánea ya que vienen dadas por la propia naturaleza, y es a partir de las mismas que se desarrollan otras habilidades atléticas.

Es por ello que merece una aprobación unánime el plan conjunto del Ministerio de Deportes y la Federación Dominicana de Atletismo que persigue promover en el plano escolar -inicial y mediano- la práctica de esas disciplinas dentro del conglomerado estudiantil.

Al mismo tiempo que se pulen destrezas naturales y se despierta a temprana edad la afición de los alumnos por una ocupación sana, se crean las condiciones para que profesionales calificados y con experiencia, puedan detectar talentos deportivos con una proyección eventualmente promisoria.

No es el invento de una nueva fórmula de cohetes espaciales sino la adopción y adaptación  de programas exitosos donde han sido implantados y a los cuales, por razones incomprensibles, hemos tradicionalmente dado la espalda a favor de un desenvolvimiento silvestre con todas sus falencias y otras negatividades.

Conjuntamente con ese proyecto concebido por Jaime David Fernández Mirabal y consensuado con Gerardo Suero Correa, en sus respectivas calidades de ministro de Deportes y Recreación y presidente de la Federación de Atletismo, se deriva la necesidad de propagar pistas para la práctica en todo el país.

No se trata de un plan excluyente. Por el contrario, requiere del concurso de todos los sectores que se sientan compromisarios con satisfacer los sueños de varias generaciones de dominicanos que no se han cansado de pregonar esas necesidades.

La idea no puede ser echada en saco roto ni podemos darnos el lujo de dejarla dormir siquiera una siesta.

Su puesta en práctica podría marcar el inicio de una carrera que concluya con el salto definitivo hacia un verdadero desarrollo del deporte dominicano.

¡Manos a la obra!

El Nacional

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