Opinión

Una mano extraña

Una mano extraña

Juan Bosch decía que en política hay cosas que se ven y otras que no se ven, considerando a estas últimas como las más importantes, quizás bajo el entendido de que no todo el mundo puede darse cuenta de sus consecuencias y resultados finales.

No soy político partidario, pero sí creo tener la suficiente experiencia—producto de los años—como para creer que  detrás de la gestión del presidente Danilo Medina se mueve una mano extraña, que trata de obstaculizarlo de variadas formas. Se le trata de acorralar, primero, con aspiraciones de ciertos aspirantes a la presidencia por el PLD, que ahora reniegan del llamado “continuismo”, cuando ellos precisamente lo propiciaron.

En cuanto a la política exterior, cuando la vecina Nación de Haití pone veda a numerosos productos dominicanos, con mentiras que fácilmente pueden ser desmontadas,  incluso usando su propia diplomacia, siempre nosotros estamos dispuestos a ayudar, como lo hicimos tras el gran terremoto de hace tres años.

El presidente Medina está hasta ahora realizando una buena gestión de gobierno, con todas las fallas características en países como el nuestro. Sin embargo, creo que los obstáculos que le pone esa “mano extraña” tienen mucho que ver con las aspiraciones de algunos que se denominan “amigos”, como de extranjeros que desearían que este  Gobierno no cumpla con su programa, que en muchos aspectos es contrario al de su antecesor.

No estamos acusando a nadie, sino simplemente recordando cosas históricas recientes.

Creemos que el presidente Medina debería utilizar  todos los mecanismos a su alcance para determinar concretamente cuál es esa “mano extraña”, que trata de entorpecer su gestión y que puede  ser parte de su propio partido, donde hay un aspirante que quiere volver al Poder a toda costa, empleando como cuña a “tontos útiles” que le hacen coro y que finalmente renunciarán a sus aspiraciones para apoyarle.

Si a esto se suma la situación que vive el principal partido de oposición, estimulada su división por esa “mano extraña”, tendríamos que concluir en que se está conspirando contra la democracia, porque cuando no hay una oposición firme, sencillamente surgen los gérmenes de una dictadura.

Es por eso que siempre insistiremos en la necesidad de que se produzca una convocatoria para modificar la Constitución y establecer en ella la Asamblea Constituyente, para que el pueblo soberano pueda decidir su propio destino.

Una Asamblea Revisora, como se consigna actualmente, jamás podrá consolidar la democracia, por estar constituida por partidos políticos a los cuales no les interesa para nada un mejor destino de este país.

El Nacional

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