El presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), doctor Jorge Subero Isa, ha advertido que el país está harto de tantas leyes, por lo que urgió más acción para aplicar los textos vigentes, incontrovertible verdad que desnuda una vieja práctica que bien podría definirse como la de allante y movimiento.
En términos de códigos, leyes y ordenanzas, el ordenamiento jurídico nacional parece agotar toda su posibilidad de expansión, especialmente en el ámbito penal, a pesar de lo cual la ley no se aplica, se emplea con discriminación o privilegio o, simplemente, se convierte en letra muerta.
La contundente expresión del magistrado Subero Isa, de que la sociedad está harta de tantas leyes y que se requiere de mayor voluntad para la acción, se interpreta también como un discreto mensaje a todo el sistema judicial para que aplique la ley con firmeza, diligencia y prudencia.
El ordenamiento jurídico nacional se reputa como uno de los más completos y modernos del continente, con códigos y leyes previsores que abarcan todos los ámbitos de los derechos público y privado, pero aun así la plataforma de convivencia nacional se rige, las más de las veces, bajo el postulado de la ley de la selva.
La seguridad jurídica o garantía de derechos se ejercen o se cumplen según el anaquel social y económico del ciudadano, lo que indica que la ley es inexistente para la mayoría de la población.
Aquí existe un moderno Código Inmobiliario, pero no hay garantía de propiedad predial; Código Penal, pero se incrementan los crímenes y delitos; Código de Familia, pero aumenta la violencia intrafamiliar; Ley de Tránsito, pero avenidas y carreteras son escenarios de caos y anarquía.
Se resalta la vigencia de una Ley Antidroga y otra contra el lavado de dinero proveniente de actividades ilícitas que no han tenido efecto frente al incremento del narcotráfico y crímenes conexos, como tampoco se aplica cabalmente la ley que castiga la práctica desleal de comercio. El fiscal anticorrupción archivó más de cien expedientes sobre acusación o denuncia de prevaricación.
Por todo lo antes expuesto, se resalta lo dicho por el presidente de la Suprema Corte de Justicia, de que el país está harto de tantas leyes, aunque mejor sería decir que la gente está harta de que Gobierno, jueces y fiscales no apliquen la ley.

