Opinión

Unas de cal…

Unas de cal…

Pared Pérez y sus planes

Hace unos días escuché al nuevo director de Migración hacer un esbozo de sus planes en esa institución, y algunos aspectos me parecieron interesantes.

Un amigo me invitó a un encuentro en su despacho, donde  conversamos largo y tendido acerca de diferentes aspectos e intercambiamos chistes y anécdotas.

Y como es natural, era imposible evitar tocar el tema de las nuevas funciones del vicealmirante Sigfrido Pared Pérez y de sus metas como director de Migración.

Me llamó la atención particularmente el hecho de que, a diferencia de otros muchos funcionarios que he visto estrenar funciones, a él no lo escuché amenazar al personal bajo su mando.

Generalmente los recién designados entran advirtiendo  a los empleados y funcionarios medios de la institución de que se trate, en el sentido de que en lo adelante no serán toleradas inconductas, independientemente de que su predecesor en el puesto haya realizado una gestión ejemplar.

No sé cuántas veces habré escuchado a un recién designado en un puesto importante advertir que todo quien se aparte de “su línea”, será separado de sus funciones.

Y más de una vez he escuchado decir que en tal o cual dependencia del Estado “se acabó el relajo” cuando en realidad empezaba con la designación del titular de que se tratara.

Pero al nuevo director general de Migración de lo que lo escuché hablar fue de mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los empleados de esa institución, de  manera que los que de entre ellos deban ejercer autoridad, a simple vista se vea que la tienen.

El vicealmirante Pared Pérez cita entre sus planes los de trabajar para dignificar al personal bajo su mando, sin dejar de exigirle el cumplimiento de sus deberes.

 Y al escucharlo hablar de eso llegó a mi mente la inapropiada imagen de muchos de nuestros inspectores de Migración en aeropuertos u otros puntos de entrada.

Mentalmente los comparé con sus similares en los países que he visitado, y me sentí avergonzado.

 Porque a decir verdad muchos de ellos difícilmente convenzan a alguien, sea dominicano o extranjero, de que ostentan algún nivel de autoridad.

Naturalmente, para alcanzar esa meta inicial, el vicealmirante Pared Pérez tendrá que contar con algo más que su buen deseo, porque la Dirección General de Migración carece de recursos.

 Puede decirse que esa dependencia oficial es la “cenicienta” de las instituciones del Estado, como fruto de una distorsión difícil de entender entre sus responsabilidades y su asignación presupuestal.

De manera que la bola va a la cancha del presidente Leonel Fernández.

El Nacional

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