Opinión

USA y la OEA, “neutrales”

USA y la OEA, “neutrales”

José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos, dice que no puede alinearse con Hugo Chávez o con Álvaro Uribe Vélez; pero dice también que no pudo evitar  la reunión en que el representante de Uribe denunció ante ese  organismo  que hay campamentos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, en Venezuela.      ¿Desde cuándo son la debilidad y la infuncionalidad señales de no alineamiento?

  Con el Clan Clinton como ejecutor de la política exterior del gobierno de Barack Obama, Estados Unidos pide que se forme una comisión internacional para investigar la denuncia de Colombia. ¡Se completa el dúo de neutrales que no son  siquiera neutrones, porque el signo de su carga es identificable sin esfuerzo!

    Se recuerda que, para la reciente reelección de Insulza en la OEA, los gobiernos de ultraderecha (como el de Panamá y el de Colombia) fueron los primeros en darle apoyo, obviamente, por instrucciones de Estados Unidos. No es casual, entonces,  que la OEA y Estados Unidos actúen en la misma dirección.

La OEA pudo servir como escenario para que el representante de Colombia presentara viejas fotos (como la del izquierdista dominicano Narciso Isa Conde junto a las FARC, tomada en Colombia), pero no puede mediar en el conflicto que Álvaro Uribe encendió. ¿A qué juega Insulza?

    El Departamento de Estado aprovecha la situación para proponer un ejercicio interventor, tratando de restar fuerza legal al gobierno constitucional de Venezuela y atentando contra el proceso político de ese país.

 Uribe realiza la última tarea que le asigna el poder estadounidense en su condición de presidente de Colombia. Más importante que dejar a su sucesor, el también ultraderechista Juan Manuel Santos, un conflicto planteado con sus vecinos, es sentar precedentes en la coordinación de la dependencia y validar formas de injerencia más cercanas a la intervención directa de Estados Unidos. ¡Uribe exhibe con descaro su condición de lacayo!

Traspasar al gobierno de Venezuela la condición de ilegalidad en que el poder imperialista mantiene a las FARC, es un objetivo inocultable en el accionar de Uribe, un propósito que mantienen solapado, pero tampoco pueden ocultar, los funcionarios subalternos de Obama.

Es la amenaza que se cierne sobre los gobiernos progresistas, no la condición de fuerza beligerante que mantienen las FARC.

Al tratar en cualquier instancia el conflicto diplomático (que podría pasar a otro plano) entre Colombia y Venezuela, no se puede obviar el peso de la ultraderecha en la zona, como tampoco el hecho de que se desdibujan las líneas que la separan de la derecha tradicional, y esto impulsa la idea de fortalecer el colonialismo. ¡La fuerza de los pueblos habrá de aplastar este condenable intento!

El Nacional

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