¿Qué Pasa?

Vargas Llosa y el escribir

Vargas Llosa  y el escribir

Mario Vargas Llosa, el novelista internacional, ayer tarde fue protagonista, junto a unos 200 jóvenes escritores, de una jornada para conversar sobre el oficio de escribir novelas. Un Mario Vargas Llosa llano, relajado y, en un ambiente distinto al del protocolario ceremonial de la apertura de la XIX Feria Internacional del Libro.

Un Mario Vargas Llosa sin el traje de marca negro que vistió la noche de apertura y que vestía una modesta y cómoda camisa de cuadritos azul celeste.

Era otro el ritmo. Otro el aroma del ambiente. Ahora no era la augusta sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, sino la acogedora sala Aída Cartagena de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña; ahora, en mangas de camisa, ahora sin el aparataje de seguridad de esa inolvidable primera noche de Feria.

Un Vargas Llosa que inició con una expresión que provocó silencio total de la audiencia: “El narrador de la novela solo vive dentro de la novela. El novelista, en cambio, vive antes y después de la novela”.

Un Vargas Llosa sentado tras una mesa gris, frente a jóvenes escritores deseosos de escuchar la palabra de este hombre, de reconocido éxito como novelista y ensayista. Era un Vargas Llosa deseoso de transmitir sus experiencias, enfocó para estos muchachos el dilema, la angustia y hasta la tragedia que significa escribir una novela.

El premio Nóbel de Literatura 2010 destacó que el primer problema al que se enfrenta un escritor es decidir quien contará la historia.
“El narrar implica un problema obvio, las historias están contadas por alguien. El autor de una novela tiene que decidir quién va a ser el narrador de esa historia”. Dijo que si el narrador es un personaje de la historia, no lo puede saber todo y tiene que actuar dentro de las limitaciones de los otros personajes.

“Su visión está muy fragmentada. Y si eso no se respeta, mata la coherencia. Cuando la coherencia deja de existir en una historia, inmediatamente el lector lo advierte y siente que algo está dejando de funcionar. La coherencia es muy importante para mantener el poder de persuasión”.

Sobre el “tiempo” de la novela, sostuvo: ¨El tiempo nunca es una reproducción del tiempo real. Los escritores se inventan un tiempo en función de la historia para que dé una mayor persuasión”.

Durante el encuentro, con Valentín Amaro, director del Libro y la Lectura, el Comisario del Premio PHU, el doctor Luis O. Brea Franco, en primera fila a su izquierda, las reflexiones sobre la escritura se impusieron a toda la polémica precedente. Palabras de quien sabe el oficio, llegaban como reflexiones de utilidad frente quienes han emprendido su vuelo.

Vargas Llosa aclaró que el narrador es un personaje inventado y que en la mayoría de las novelas es el más importante de la historia, aunque este sea invisible.

“En las novelas clásicas, generalmente, el narrador es un equivalente de Dios, es un narrador que lo sabe todo, que se mueve por el espacio y por el tiempo con libertad, que cuenta las historias desde fuera y desde adentro de lo que les ocurre a los personajes, sus emociones, sentimientos y reflexiones¨.

“Ninguna historia podría ser contada respetando rigurosamente el tiempo real; sería absolutamente imposible. La manera en cómo inventan el tiempo es un elemento esencial de la credibilidad o la falta de credibilidad que tiene una historia”.

El Nacional

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