SANTIAGO. Para la Iglesia Católica, el acontecimiento que significa la Pascua no es una tapadera para la miseria humana, sino la respuesta a esa situación social, calificándola como la garantía de que la vida no es reducida a la podredumbre, sino que se transforma en nueva vida.
Considera que la resurrección de Jesucristo es la respuesta de Dios a la esperanza humana porque en ella se nos revela que la violencia y la muerte no tienen la última palabra y que la Pascua responde al dolor del inocente y a la muerte del justo.
Las apreciaciones sobre el particular las plantea la Conferencia del Episcopado Dominicano a través del editorial del semanario católico Camino que, con el título Resurrección, comienza a circular este domingo en el país.
Tras recordar que la Pascua de Resurrección siempre se celebra en primavera, estima que se trata de la estación del año que nos habla de la vida bañada por la luz del sol y envuelta en mil colores y que nos invita a pensar en la vida que se sobrepone a las distintas experiencias de muerte.
Puntualiza Camino que la resurrección de Jesucristo es un resquicio que nos permite ver luz entre los escombros que las fuerzas del mal van dejando a su paso, preguntándose que si no fue eso lo que pasó con Jesús de Nazaret.
Sostiene que las fuerzas del mal, encarnadas en los poderes político y religioso de su época, se confabularon contra él, dándole la peor muerte posible y que la resurrección revela que el mal nunca podrá vencer la fuerza de la vida bella y que Dios tiene la última palabra.
El vocero católico opininó que la resurrección nos habla de vida nueva, de plenitud de vida. Nos pone a soñar con otro mundo posible, donde la vida se viva a plenitud, donde las experiencias de muerte se vean erradicadas gracias a que los seres humanos vivimos la vida de Dios y reviste nuestra mirada de esperanza, de esos colores vívidos que nos trae la primavera.

