CANNON BEACH, Oregón, E.U. AP. Cuando la gran ola llegue a la costa del Pacífico norte en Estados Unidos, el mejor lugar para escapar del muro de agua que avanza a la velocidad de un avión podría ser un refugio municipal sobre columnas.
Después de dos a cuatro minutos de remezones de la tierra, los pobladores y turistas de Cannon Beach acudirían al refugio que se alza sobre columnas de concreto, 4,30 metros (14 pies) por encima de las olas que pasarían rugiendo por abajo.
Lo harían… si se construyera ese refugio. No hay nada parecido desde el norte de California hasta la provincia canadiense de Columbia Británica ni, hasta el momento, dinero previsto para su construcción.
Es un ejemplo de la falta de preparación de la costa del Pacífico ante la eventualidad de un terremoto y tsunami como los que asolaron a Japón.
Los científicos dicen que una amenaza sísmica llamada la Zona de Subducción Cascadia inevitablemente generará un megatemblor algún día. Lo hizo hace 300 años, cuando un terremoto de magnitud 9 generó olas gigantescas que se abatieron sobre la costa y llegaron hasta Japón. Conscientes del peligro que significan olas de hasta 20 metros (60 pies) de altura, las poblaciones costeras han instalado sirenas de advertencia y carteles en las zonas inundables, señalado las rutas de evacuación y organizado ensayos de evacuación.

