Opinión

¿Vencerán por cansancio?

¿Vencerán por cansancio?

Volviendo a la revisión que hace el CIDH, la delegación dominicana deberá manifestar su rechazo a escuchar siempre lo mismo: una mentira cabalgando sobre si misma.

Decir que hay discriminación racial contra los haitianos es una falsedad. Si estuvieran interesados en el racismo como ofensa a la dignidad humana, ¿cuántas condenas no habrían para los Estados Unidos de América? Esto es citando un solo ejemplo, pues casos de puro racismo los hay desde islas de caribe, América y Europa.

República Dominicana no es racista, y lo que siempre ha imperado es una convivencia donde converge una gama variada en el color de la piel: negra, blanca, morena, entre otros matices.

Los haitianos son quienes tienen en su haber histórico y cultural los prejuicios contra quienes no poseen la piel oscura. Esa marcada insistencia en el supuesto odio racial dominicano, obliga a preguntarse ¿cuántos haitianos han sido muertos por dominicanos atendiendo a prejuicios raciales? Buscar esas estadísticas ayudaría a desmontar la falsedad, pues lejos de esto, son los haitianos que han asesinado y mutilado a un número importante de dominicanos y dominicanas, en su propio territorio, pues a mayor cantidad de haitianos que entra, mayor es la criminalidad de este grupo a lo interno del territorio nacional. ¿Qué dice a todo esto la ONU?

Si República Dominicana tuviera el odio racial que se le indilga, no existieran en los y las integrantes del Congreso nacional, o en los Ayuntamientos, y otros cargos muy codiciados, esa variedad en el color de la piel. Ningunos llegaron allí por tener piel blanca, ojos negros o azules.

Nadie votó por esa condición, allí se impusieron por la campaña que hicieron, los dineros invertidos, su arraigo en las demarcaciones, o sus respectivas habilidades, asuntos estos que nada tienen que ver con negritud ni con blancura.

El Nacional

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