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Venezuela vota con normalidad, sin novedades

Venezuela vota con normalidad, sin novedades

 Los venezolanos votan hoy en medio de un clima de «normalidad», sin aglomeración ni grandes incidentes, al hombre que sucederá a Hugo Chávez en la Presidencia y terminará en 2019 el mandato iniciado el 10 de enero por el fallecido presidente.

Venezuela vota el domingo para elegir entre el heredero político del fallecido mandatario Hugo Chávez y un opositor que apuesta a cambiar el rumbo de un país polarizado por más de una década, en una jornada que transcurría en calma según reportaban las autoridades.   

   Los votantes, que mantuvieron a Chávez por 14 años en el gobierno, llegan a las elecciones presidenciales con dos candidatos principales: Nicolás Maduro, el devoto colaborador que el ex mandatario designó sucesor antes de fallecer, y Henrique Capriles, un opositor que ha prometido devolver la unidad que, asegura, se perdió en los tres últimos lustros en el país.  

   Maduro es también el presidente encargado de Venezuela y a lo largo de la campaña fue acusado por su rival de haber lucrado políticamente con el dolor de los ciudadanos por la muerte de Chávez, además de aprovechar a su favor los recursos del Estado.  

   Unos 18,8 millones de electores están convocados a las urnas.  

   Tanto el jefe militar encargado del plan de seguridad, general Wilmer Barrientos, como el ministro del Interior, Néstor Reverol, aseguraron que no tenían reportes de mayores problemas o irregularidades.  

   La jornada electoral arrancó formalmente a las seis de la mañana (1030 GMT) cuando comenzaron a abrir los centros de votación que recibirán los sufragios hasta las 18 horas (2230 GMT), aunque se mantendrán en operación en caso de que aún haya personas formadas.  

   La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, dijo a la televisora privada Globovisión que cerca de una hora después de la apertura de los centros de votación le habían reportado la apertura de un 86% de las mesas.  

   La autoridad electoral ha dicho que tres horas después de concluida la votación podría dar a conocer los resultados sobre el ganador.   

   Desde las tres de la mañana (0700 GMT) se podía escuchar un «toque de diana» desde altavoces colocados en vehículos, con el que tradicionalmente se convoca a la gente a prepararse para la votación. Media hora después ya podía verse a ciudadanos comenzando a hacer fila fuera de las mesas de votación.   

   Largas filas de electores, menos concurridas que en los comicios de octubre pasado, cuando Chávez fue reelegido por tercera ocasión, se observaron desde tempranas horas en varios centros del este de la ciudad.  

   En las elecciones del 7 de octubre Chávez se impuso con 55,07% de los votos sobre Capriles, quien entonces compitió por primera vez y obtuvo 44,3% de los sufragios. La participación registrada fue del 80,4% de los electores.  

   Interrogada sobre el flujo de votantes, la presidenta del CNE dijo que la menor presencia por momentos en algunos centros de votación se explica porque en las jornadas electorales la gente asiste en distintos momentos.   

   «Hay un grupo grande de personas que se va a votar tempranito… esa es la primera ola», dijo y añadió que luego se relaja la asistencia por algunas horas.  

   «Es el comportamiento electoral de las venezolanas y los venezolanos», aseguró.  

   En la cercanía de algunos centros se observó la presencia de camiones con grandes cornetas sonando música a favor del oficialismo y el sonido de la diana, así como pequeños toldos rojos donde se concentraban algunos seguidores del gobierno para coordinar el traslado de electores en moto para sufragar.  

   Interrogado por quién había votado, Reynaldo Ramos contestó que «por Chávez», y enseguida se corrigió él mismo para decir que por Maduro.  

   En la barriada pobre de Petare, al este de Caracas, el empleado de la construcción de 60 años no pudo sin embargo dejar de hablar de Chávez.  

   «Hay que votar siempre para Chávez, porque siempre hizo lo mejor para el pueblo y vamos a seguir con lo mismo», dijo Ramos, quien añadió que los chavistas le ayudaron a conseguir empleo en el metro.  

   «Estas elecciones son trascendentales para todos los venezolanos» dijo Cristina Bardina, una enfermera de 48 años, antes de votar en la misma barriada.  

   El país requiere «un cambio porque para nadie es un secreto que el país está en un caos terrible. Hay mucha delincuencia, mucha violencia», comentó.  

   «Desde las tres y 30 estoy despierta. Quería votar temprano para lograr un cambio y la democracia para mi país. Hay que salir de este comunismo que nos está hundiendo», dijo Judith Pinto, una secretaria de 46 años, en la fila para votar en una escuela de Petare.  

   Maduro, de 50 años, se proclama «hijo» y «heredero» de Chávez, mientras que Capriles, de 40 años, es un abogado que ha dicho que su único «jefe» es Dios.  

   Michael Shifter, del centro de estudios Diálogo Interamericano, dijo a The Associated Press que la jornada electoral se da después de que Maduro emprendió una campaña con «ineptitud» que provocó el distanciamiento de chavistas moderados, al intentar «repetir el guión de Chávez».  

   En la provincia venezolana, menos activa políticamente, se presentaron algunos retrasos en la instalación de las mesas, debido a que cerca de las seis de la mañana aún no habían llegado todos los testigos ciudadanos.  

   «Pase lo que pase, mañana yo creo que hay que mandar una señal», dijo José Romero, un ingeniero industrial de 48 años, quien esperaba la apertura del centro en Valencia, capital del estado central de Carabobo.  

   «No podemos seguir creyendo en mesías… no podemos seguir pensando que va a llegar un mesías, hay que trabajar», estimó. «Este país ha aprendido muchísimo y hoy sabemos que una persona no lo arregla todo», añadió el hombre que dijo que votaría por Capriles.  

El Nacional

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