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Verdades sobre la patriótica Revolución de Abril

Verdades sobre la patriótica Revolución de Abril

El héroe de la Revolución Francisco Alberto Caamaño Deñó rodeado de adeptos del bando constitucionalista.

Nuestra Constitución establece en su artículo 32, que el Escudo Nacional lleva una Biblia abierta en el Evangelio de San Juan, capítulo 8, versículo 32. Yéndonos al texto bíblico, encontramos que este dice: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Sin embargo esta grandeza bíblica se aplica muy poco. Por ejemplo, no muchas personas, al hacer sus juicios de la historia, se apoyan en el conocimiento de la verdad.

Así vemos que la revolución constitucionalista iniciada el 24 de abril está plagada de mentiras, mientras sus grandes verdades se mantienen mal intencionadamente ocultas. Esto ha traído muchas confusiones, contradicciones y enconos que deben ser definitivamente superados. La revolución constitucionalista debe ser un acontecimiento histórico que nos llene de honor, orgullo y dignidad como pueblo. Pero esto solo se logrará cuando se conozcan sus grandes verdades.

Una de estas grandes verdades es que, para muchos historiadores, la revolución constitucionalista está considerada como el tercer acontecimiento de nuestra vida republicana, ya que esta tuvo como punto de partida el hacer respetar la voluntad popular expresada el 20 de diciembre de 1962; reponer el gobierno legítimo del profesor Juan Bosch, el cual fue derrocado la noche del 25 de septiembre de 1963; retornar a la Constitución de ese año; terminar con la corrupción del gobierno del Triunvirato y, finalmente, defender nuestra soberanía nacional.

En definitiva, la revolución constitucionalista no fue comunista, como tampoco lo fue el gobierno de Bosch. Para entender esto, basta con leer, con mucha atención las declaraciones del embajador norteamericano ante la Organización de los Estados Americanos, Ellsworth Bunker cuando declaró el 12 de octubre de 1983 en su historia oral llevada a cabo por Michael Gillette, la cual reposa en la biblioteca presidencial Lyndon B. Johnson en la universidad de Texas en Austin, lo siguiente: “Realmente el elemento comunista en República Dominicana no era importante.

Era más bien un asunto de quién tenía el poder y algunas diferencias filosóficas, la gente de Caamaño eran, obviamente, el grupo más liberal; la Junta militar eran más conservadores. Pero aquello era cuestión de liberales y conservadores, no un asunto de comunistas y demócratas”. “Más claro de ahí no canta un gallo”. Pág. 40 del libro EL eslabón perdido de Hamlet Hermann.

Estas declaraciones del Embajador Bunker dejan bien claro, que la acusación de comunista a ese acontecimiento histórico, fue una estrategia comunicacional, para confundir y radicar la lucha entre los bandos y así, profundizar la lucha entre estos. Pero ya no podemos seguir orientados por mentiras. Necesitamos desarrollar un estado social y democrático de derecho. Pero con mentiras esto no será posible.

Otra verdad que debemos dejar bien clara es, que la revolución constitucionalista le ha dado 57 años de transición pacífica de mando al país, como nunca en nuestra historia democrática, mientras que en los otros 121 años antes de abril de 1965, solo tres gobiernos cumplieron el mandato para el cual fueron electos. De ahí que se puede afirmar, sin lugar a dudas, que la revolución constitucionalista del 65, es la puerta de entrada a la democracia dominicana.

Es de ahí, entre otras cosas, que solicitamos al Gobierno dominicano que, desde este año, el 24 de abril de cada año sea celebrado con la jerarquía y brillo histórico que merecen otras gestas históricas, tales como las del 19 y 30 de Marzo, entre otras.

Por: Andrés Fortunato Victoriá
andresfortunato48@hotmail.com

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