Editorial

Vía crucis

Vía crucis

El Gobierno ha dispuesto un aumento de un 6.4 por ciento en la tarifa eléctrica, en medio de las intensas gestiones que ha realizado para comprar la porción accionaria de la multinacional estadounidense TWC en la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (Ede-Este), que se dice fue comprada por ese emporio a la AES Powell, por una suma irrisoria..

Aunque la Superintendencia de Electricidad afirma que ese incremento en la tarifa había sido pospuesto en tres ocasiones, lo cierto es que se produce en momento en que el subsector eléctrico convulsiona a causa de una dilatada crisis financiera que se agrava con el paso del tiempo.

La clase media, como ha sido costumbre, carga con el mayor peso del incremento en la factura eléctrica, pues los hogares con consumo superior a los 700 kilovatios pagarán   RD$9.18 por kilovatio, frente a otros sectores de consumo subvencionado, lo que significa un incremento tarifario de más de casi 300  pesos mensuales.

Esa alza se produce a  pesar de que el precio promedio del barril de petróleo se redujo de 147 dólares a US$65, lo que debería representar una baja significativa en los costos de producción de energía eléctrica, pero las autoridades afirman que el precio por kilovatio se mantuvo congelado desde el 2006.

Es claro que el Gobierno ha preferido la opción de incrementar la factura de electricidad, en vez de insistir en la renegociación de los contratos con las empresas generadoras, a los fines de establecer el valor real en el costo de producción de un kilovatio, por lo que nueva vez, la cuerda  se rompe por el lado flaco.

El costo promedio de un kilovatio en República Dominicana es de 26 centavos de dólar, mientras en Puerto Rico ronda los 13 centavos, a pesar de que la producción local resulta más barata, en razón de que el 20 por ciento de la generación es de origen hídrico y otro 20% a base de carbón mineral, mientras en Borinquen, el 70 por ciento de su producción es a base de petróleo y la restante de gas natural.

Mientras la clase media acarrea un abultado costo de producción en la maltrecha industria eléctrica, el Gobierno parece dispuesto a desempeñar el papel de víctima o cómplice en otro negociazo que consistiría en la  adquisición de la porción accionaria privada de Ede-Este a una transnacional que la habría adquirido a precio de vaca muerta.

Con petróleo caro o barato, el sector eléctrico representa un gran negocio para los socios que se agenció el mentado programa de  capitalización- que cumple  diez años- y un interminable vía crucis para  el pueblo dominicano que debe pagar cada vez más por oscuridad y engaño.

El Nacional

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