Danilo había reiterado que seleccionaría su acompañante en marzo, como es tradicional. Razones no le faltaban. Después de las peripecias libradas a lo interno del partido para obtener una candidatura sin contar con el espaldarazo del sector hegemónico, la cual pudo lograr por la imposibilidad de colar la repostulación presidencial, era obvio que necesitaba un largo tiempo para afianzar una figura que se había impuesto un bajo perfil como forma de vadear el temporal lo más indemne posible.
No obstante, los acontecimientos lo desbordaron, tanto, que de haberse decidido por otra persona habría abierto las puertas a una crisis que hubiese sepultado sus posibilidades. ¿Quién puede esperar que después que el presidente resaltó las condiciones de su esposa para asumir la candidatura y Felix Bautista anunciara que sería la candidata, Danilo pudiese salir con otro nombre?
Suponer eso es desconocer la dinámica del PLD, en la cual, su presidente tiene una influencia que pocas cosas pueden hacerse distintas a sus designios. Para Danilo las opciones estaban definidas, acatar hechos cumplidos, u olvidarse de su aspiración, aun con las limitaciones que tendría de alcanzar su propósito en las condiciones que le han configurado.
Aun así, la precipitación en la proclamación de su acompañante no sólo se explica por lo dicho. Es cierto que estaba sometido a gran presión para no dilatar el tema, pero resulta evidente que otros factores desencadenaron el atropellado acto que desdijo las características organizativas y fastuosas que imprime el PLD a ocasiones especiales.
Para el PLD y su candidato es vital que las encuestas creíbles no arrojen, antes de finalizar el año, resultados desventajosos. Es un secreto a voces que la Gallup saldrá este mes y los estrategas peledeístas asumieron como prioridad crear las condiciones para salir bien librados de esa prueba de fuego.
Las marchas simultáneas del PRD y los inesperados resultados del almuerzo de la Asociación de Industrias, que se suponía un escenario favorable para Danilo y en el cual no salió ganador, hizo entrar en pánico al PLD, quien supuso que eso crearía una atmósfera desfavorable en la antesala de hacerse el trabajo de campo de una encuesta que puede resultar demoledora.
En ese contexto, se pensó llegada la hora de un golpe de efecto anunciando de forma súbita la candidatura de quien ellos suponen trae bajo el brazo la llave del candado que abrirá la puerta del Palacio a partir de agosto 16.
