Opinión

Visión agropecuaria

Visión agropecuaria

No hay que ser un experto para uno darse cuenta de lo que se sabe desde hace mucho tiempo: la agropecuaria dominicana está en crisis.

Las razones son múltiples, pues la actividad agrícola ha sido erosionada porque  para poner las tierras en producción hacen falta varios elementos: gente para trabajar, financiamiento,   tecnología e insumos a precios razonables.

Los más jóvenes han abandonado el campo porque no encuentran en él los alicientes necesarios. Solo han quedado los viejos, anquilosados en una agricultura casi primitiva, sin iniciativas y faltos de dinero para modernizar sus predios.

Esa situación es lo que explica la existencia de más de un millón de motoconchistas en  las principales ciudades. Ellos ganan más con el motoconcho que con la agricultura, situación que conspira contra la alimentación  del pueblo.

Hay otro problema, consistente en que muchas zonas del país carecen  de aguas regulada para riego, como por ejemplo el suroeste.

La Presa de Monte Grande, que podría aliviar la situación de los habitantes de esa región, si es que dicha obra se construye. Hasta ahora sigue siendo un sueño, a pesar de que más de un Gobierno la ha prometido. En la pasada campaña electoral, autoridades competentes anunciaron  que la obra se había iniciado, pero todo fue un recurso propagandístico.

La Presa de Monte Grande podría poner a producir, en su zona de influencia, unas 400.000 tareas, que ayudarían  al consumo y a la exportación. Alcanzaría para satisfacer la demanda de agua potable en la Región Sur, hasta la frontera, además de que produciría   energía eléctrica.

El sector agropecuario nacional debe aprovechar el magnífico escenario de la Cumbre de las Fuerzas Vivas de la Nación auspiciada por el presidente Leonel Fernández, a fin de llevar una propuesta coherente relacionada con la necesidad de rescatar el campo, abandonado como resultado de una política neoliberal que ha sido un fracaso.

Su propuesta debería incluir la construcción de obras hidráulicas para riego. Pero además, una política de Estado que libere de tasas impositivas las maquinarias y los insumos para quienes arriesguen su dinero en las inversiones agropecuarias.

Producir alimentos  es una necesidad nacional, sobre todo en estos momentos de crisis económica mundial, cuando la comida se ha encarecido. Se habla de producir energía no renovable,  fundamental y necesaria, pero no hay que olvidar también que sin comida barata para el pueblo todo lo que se haga en ese aspecto quedará cojo.

Hay que admitir que los problemas agropecuarios no son fáciles de resolver. Nada resulta fácil, pero cuando las soluciones se aplican con firmeza, transparencia  y buena voluntad,   se obtendrán buenos resultados, sobre todo si en la Cumbre anunciada  se ponen de acuerdo en buscar las  soluciones a los graves problemas nacionales.

El momento es de acción concreta y de que se cumplan los acuerdos, para que el país no siga en una incertidumbre que nadie sabe dónde nos llevará.

andor314@yahoo.com

El Nacional

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