Opinión

Visión Global

Visión Global

1996: 43 años, Presidente de la República. 2000: 47 años, ex presidente de la República, líder de la oposición, presidente del Partido de la Liberación Dominicana y, ante el desastre, aclamado por el pueblo para que volviera. 2004: 51 años, Presidente de la República, electo con una de las más altas votaciones en la historia del país. 2008: 55 años, reelecto en primera vuelta con otra elevada votación.

2012: 59 años, lo suponemos  expresidente, líder del PLD, del Congreso Nacional y de una amplia franja de la política criolla, prestigioso en todo el mundo, aclamado por adelantado para regresar en 2016, ya sea desde la oposición, pero mejor como cabeza de una organización a la que su liderazgo habrá contribuido, como pieza principal, a mantener en el poder.

¿Qué significa esta cronología? Que en 2012 el presidente Leonel Fernández habrá acumulado unos activos políticos como ningún otro mandatario democrático en el país. Creo que nadie tiene derecho -ni siquiera él mismo- a poner en juego todo ese prestigio procurando una reelección que le aporta poco a su historia y en cambio pone demasiado en juego.

Y el Presidente  lo sabe. Y por eso muchos apuestan a su conocimiento de la Historia, que de seguro no le juzgará adecuadamente aun ganara la reelección, pues en las condiciones actuales mucho  hay que hacer para alcanzar un tercer triunfo consecutivo.

Y como se le conoce tan bien, muchos apostamos a que nunca expresará un desprecio tan olímpico de la historia como el ex presidente estadounidense George W. Bush: “Cuando la historia se escriba ya estaré muerto”. El sabe que su prestigio internacional no está atado a su condición de presidente, y  que su liderazgo en el PLD y en la sociedad no está intrínsecamente ligado a que sea o no primer mandatario.

Él sabe que dejando un peledeísta en el Palacio puede volver  en 2016, con 63 años, uno menos que Juan Bosch cuando fundó el PLD.

Y sabe que apostar al contrario para volver sobre el descrédito de su eventual sucesor, es  aventura que nadie sabe hacia donde conduce. No se debe tentar tanto a la suerte.

El Nacional

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