La casi segura alianza electoral de peledeístas y reformistas, el desencuentro Miguel-Hipólito, los resultados de algunas encuestas y otros factores, siguen sembrando la incertidumbre alrededor de la candidatura del Partido Revolucionario Dominicano. Lo que más preocupa al abanderado del PPH ha sido la decisión del PRSC de pactar con el PLD, ya que los estrategas de Mejía saben que ese elemento catapulta a Danilo Medina hacia un triunfo holgado en primera vuelta.
Por esa razón, y tomando como parámetro el hallazgo de la Penn & Schoen, según el cual es probable que la militancia reformista se incline en una proporción importante hacia Mejía, la campaña del PPH ha barajado un menú para buscar un segundo aire.
Al parecer, entienden que la mejor manera de dividir el voto reformista es ofreciéndole la candidatura vicepresidencial del PRD al diputado Víctor -Ito- Bisonó, contrario a que el PRSC pacte con el PLD en primera vuelta.
Una importante figura balaguerista, ya casi en retiro pero cuyas acciones tras bambalinas son frenéticas, habría aconsejado a Mejía que llevar a Bisonó en la boleta en lugar de Luis Abinader. Esto contribuiría a revertir la tendencia que apunta a ubicarlo en un 40% o menos.
Podría aprovechar ciertos disgustos que algunos dirigentes reformistas tienen con el PLD, logrando eventualmente atraerse una mayor franja de ese partido que la reflejada por las encuestas. En segundo lugar, le conectaría con un sector empresarial que sufrió la debacle económica provocada por la pésima gestión de Mejía (2000-2004) y que impulsó los afanes presidenciales de Ito.
Ahora bien, ¿cuál sería la consecuencia inmediata? Para los estrategas de Mejía, el golpe de efecto anularía cualquier ingrediente negativo. Otra interrogante es si Bisonó y el sector reformista que baraja la fórmula tendrían la fuerza suficiente como para disgregar el voto colorao, tomándose en cuenta que al lado de Mejía irían básicamente generales sin tropas.
En definitiva, y cual que sea el impacto que se busque, lo que se evidencia es el efecto sísmico que ahora mismo sufre la candidatura de Mejía.

