José Francisco Peña Gómez solía decir -a veces como lamento y otras como forma de autoestimularse- que lo que a otros dirigentes les costaban tres pasos para lograrlo, él tenía que dar seis y a veces no lo conseguía.
Casi todos reconocieron en Peña Gómez una importante figura política, a pesar de lo cual murió sin ver realizado el sueño de dirigir el destino de su tierra.
¿Falta de suerte? La suerte consiste en estar a tiempo en el lugar indicado, y estar preparado para aprovechar esa circunstancia. Lo demás es superchería.
El presidente Leonel Fernández, por ejemplo, estuvo a tiempo para que Joaquín Balaguer y Juan Bosch le levantaran los brazos en 1996, y estaba preparado. Peña hizo el máximo esfuerzo. ¿Qué sucedió? Una combinación de factores, el principal de los cuales tuvo nombre propio: Joaquín Balaguer. El mismo factor, en el año 2000 impidió que Danilo Medina fuera presidente.
Danilo ha estado preparado como el que más, pero ha tenido que dar más pasos que otros para materializar su proyecto presidencial. El camino hacia el poder está plagado de obstáculos, pues se trata de una meta a la que pocos mortales pueden acceder.
Por eso cualquier caco de maco no puede pretender -aunque tenga derecho ciudadano- llegar a la Presidencia, y cuando ha sucedido las naciones han pagado un precio alto en improvisación y mala práctica.
Debido a que Danilo es quien mejor preparado está, las circunstancias han ido despejando el camino para que el 26 de junio alcance la candidatura presidencial y en mayo de 2012, la dirección del Estado.
En mayo 2012 no estará el factor Balaguer (753,000 votos sacados de la candidatura del PLD), que hubiera hecho perder al propio Leonel. Además, su oponente será Hipólito Mejía, ficha conocida por el desastre que significó su administración, matizada por la improvisación, el narcotráfico, las quiebras bancarias y la desfachatez, pero sobre todo la quiebra moral del país

