¿Qué Pasa?

VISION TURISTICA

VISION TURISTICA

«Dicen que murió de pena….

…Yo sé que murió de amor».

 Parafraseando a José Martí en sus Versos Sencillos (La Niña de Guatemala), nada puede expresar el estupor y el dolor de una muerte repentina de un ser amado, marcado por una soledad mortal, la que provenía de aquel a quien entrego vida y familia.

La muerte de Milagros Rivera, una mujer que optó por el bajo perfil, por la entrega a su familia, por el apoyo a los proyectos de Luisito desde el anonimato que nunca resaltó en titulares, duele mas por no ser esperada.

Se sabia de su dolor por la perdida de uno de los mejores exponentes dominicanos del humor, el cine y la televisión , el ser con que construyó una familia.

Se sabía de como le había afectado esa partida.

Se sabía como a sus hijos, Omar, Kaky Robert Luis, esa partida les produjo un dolor incomparable e indescriptible.

Porque Luisito Martí se hizo acreedor a los millones de carcajadas de cientos  y cientos de millares de seres humanos que tuvieron el respiro de la alegria, la denuncia y la esperanza, gracias a la creatividad e ingenio del repentista y productor.

Milagros Rivera tenia su propia personalidad, sus normas, sus objetivos y su enfoque.

Fue fundamental para Luisito,porporcionando tanto apoyo, amor y la necesaria plataforma de seguridad familiar, esfera que debio protagonizar para el despliegue del trabajo de la estrella de la casa.

Es una muerte que duele.

Y duele más por lo inesperada.

No murió de paro cardíaco.  Esa es una causa común y ordinaria a todas las muertes.

Ella murió de amor. «Yo se que murió de amor».

Paz a sus restos.

Y no pidamos conformidad a sus hijos. Acompañémosles en la medida de la circunstancia.

No se les puede pedir conformidad.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación