Comida como destino
Comer es un acto sagrado. Y cocinar, un privilegio de un seleccionado grupo de seres humanos, los cheff, capaces de igualarse a Dios (con las distancias tomadas en previsión de comparaciones exageradas) al poder crear en sus cocinas, un olor, un sabor y una textura que nadie antes ha producido.
Si de entre todas las experiencias que procura el turística cuando llega a un destino, la del disfrutar la del buen comer local, figura en uno de los primeros lugares.
Comer, para fines de experiencia trascendente, no se limita a alimentar el cuerpo.
Comer en el marco de una cultura que no es la propia, es una entrada al mundo del placer sensorial, gustativo e inolvidable, al recibir el impacto de olores y sabores que harán sala de gala en la vista y el paladar de los comensales.
El país está integrando a su perfil turístico la comida es en sí misma, como un destino adicional.
Este éxito hay que procurarlo como responsabilidad del trabajo de los chefs que se han especializado en elevar la comida dominicana al nivel de alta cocina, e la labor de una fundación como Sabores Dominicanos, en las jornadas que han dedicado las cocinas de restaurantes y hoteles que, apoyados en los ingredientes de la comida dominicana, para transformar el plato diario del dominicano común y corriente, en una experiencia gourmet tanto en presentación, texturas, olores y sabores.
Una labor de muchas jornadas en favor de la valoración de la comida dominicana, se encuentran tras el sitial a que se encamina nuestra gastronomía.
Nuestros Cheffs han dado evidencia suficiente acerca de cómo hacer que la comida dominicana se luzca en los altos niveles de la mesa internacional.
El anuncio de la primera película dominicana con tema de la comida, la comedia Amarren al Cheff, producida por Rescue Films, protagonizada por Cuquín Victoria, al lado de quien estará el siempre efectivo Manolo Ozuna, supone un acercamiento expositivo a nuestra comida, llevada ahora a la gran pantalla.

