Opinión

Vivas  en su jardín

Vivas  en su jardín

En su contexto, el jardín es, quizás, la más fabulosa de las imágenes. Más allá de la significación de las flores en las vidas de Patria, Minerva y María Teresa, su memoria histórica está plantada y viva en el jardín de la patria.

 “Vivas en su Jardín”, el libro de Doña Dedé Mirabal le da carácter de permanencia a la ingente tarea que ha realizado de divulgación de las luchas y sacrificios de sus hermanas, otros parientes y de hombres y mujeres que tuvieron el coraje, la valentía de desafiar las iras de una bestia humana embriagada de poder.

 La obra va más allá del riesgo implícito de las memorias: El de reducirse a la transcripción un tanto ególatra de episodios resaltantes de una vida más o menos importante. El libro transita en la dirección adecuada, de la parte contextual a la personal, convirtiéndose, por esa virtud, en una útil herramienta de comprensión de una oprobiosa etapa de la historia política dominicana contemporánea. Esta característica lo conecta con innegables necesidades de nuestra juventud.

 Su virtud literaria se pone de manifiesto en una impecable redacción y, lo más importante, las normales cooperaciones que recibe todo escritor, lejos de propiciar, en este caso, el encubrimiento de las esencias de su autora, viabilizaron que ellas se manifestaran a plenitud, y eso es una gran riqueza. Doña Dedé se muestra, se expone y explaya con esa espontaneidad tan auténtica que le facilita vincularse con los demás. Quienes tenemos la honra de conocerla, valoramos doblemente este aspecto de su obra.

 El gran legado del libro, no obstante, es transmitir a los lectores la gran lección de vida que ha ofrecido esta familia con su actitud posterior ante una tragedia de tal magnitud: Impedir que el dolor, la frustración, el fracaso y la muerte, fueran los ejes que signaran la vida de los continuadores de tres mariposas, cuyo vuelo, por esa decisión, ha podido preservarse.

 Esa prevalencia de la esperanza debe trascender las fronteras de la familia Mirabal y apoderarse de los que soñamos convertir el desastre que continúa siendo el país, en un escenario merecedor del sacrificio de estas 3 heroínas que, de estar entre nosotros, continuarían en sus afanes libertarios.

 Felicidades Doña Dedé, las muchachas siguen vivas en el jardín que con tanto esmero usted ha cultivado. Este libro constituye el abono perfecto para regar sus tierras y pueda continuar por siempre su fertilidad.

El Nacional

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