Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

<P>Vivencias cotidianas de allí y aqui</P>

Julia nació en Pasadena, California, el 15 de agosto de 1912. Por poco tiempo no  llegó a ser centenaria pues falleció el 12, del mismo mes, de 2004, es decir hace ocho años, mientras dormía en su casa de Santa Bárbara.

Hija de padres empresarios se educó en importantes escuelas de Estados Unidos, tales como la elitista “Katherine Branson School”. En  1930 ingresó en el “Smith College”, en Northampton, Massachusetts. Tras su graduación se instaló en Nueva York, en donde se dedicó al negocio inmobiliario, en la empresa W& J Sloane. En el año 1941 se trasladó a Washington, D.C., en donde trabajó como voluntaria en la Office of Strategic Services (OSS), una especie de agencia de inteligencia estatal. Fue, entonces, destinada a Ceilán (hoy Sri Lanka), en donde desempeñó un papel importante, trabajando con documentos secretos y con oficiales del gobierno de  Estados Unidos. En 1945 fue nuevamente trasladada, esta vez a China, y allí conoció al que más tarde se convertiría en su marido, Paul Child, compañero suyo en la OSS. Al finalizar la II Guerra Mundial, de regreso a su país natal, la pareja contrajo matrimonio.

En el año 1948, Paul fue destinado al servicio de información de la embajada de  Estados Unidos en París. Por entonces, él ya destacaba por su gusto por la cocina fina y presumía de tener un paladar delicado. Fue, pues, en Francia, en donde Julia empezó también a apreciar la importancia de la gastronomía, impresionada por los diferentes sabores y técnicas del país y la refinada elaboración de sus platos. Se enamoró, literalmente, de la cocina francesa, tan distinta a la de su país, sucumbiendo a sus placenteros gustos. Tanta fue la pasión por la que fue invadida que decidió cursar estudios de la misma, ingresando en la prestigiosa “École Le Cordon Bleu París”. Allí refinó el conocimiento de sus técnicas y desarrolló su maestría culinaria francesa durante seis meses. Aparte, movida por su recién reconocida vocación tomó clases particulares que le fueron impartidas por el chef principal, Máximo Bugnard. Posteriormente creó, junto a dos compañeras, “L´École des Trois Gourmandes”.

Con los grandes conocimientos adquiridos, se fijó, además, en un detalle que, hasta entonces había pasado por alto: no existían libros de cocina francesa editados en inglés. Fue entonces cuando, junto con sus amigas cocineras, decidió escribir un libro, cuyo fin era exportar las suculentas recetas de la “Douce France” a  Estados Unidos que, en un principio, fue rechazado por ser, el tomo, de grandes dimensiones. Finalmente, el trío consiguió publicar el libro “Mastering the Art of French Cooking” (1961) que se convirtió en una guía imprescindible para la comunidad culinaria, en su logrado intento de adaptar la sofisticada cocina francesa para facilitar su creación al americano tradicional. Como  Julia Child era especialista en cocina casera, con gran tesón, enseñó al pueblo norteamericano a elaborar sus productos utilizando técnicas francesas. Sabía explicar con un singular carisma y simpatía, que la caracterizaban, y consiguió cautivar a sus seguidores, demostrando lo fácil y delicioso que aquello podía resultar.

En la década de los los años 70 y 80, Julia apareció en el programa “Good Morning America” de la ABC. En 1993, se convirtió en la primera mujer aceptada en el “Culinary Institute Hall of  Fame”.

El Nacional

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