Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Realmente, en España, al igual que en muchos países, la crisis actual está produciendo verdaderos estragos. Pero, precisamente por ello, como todo el mundo está centrado en este importante y devastador tema, he preferido, esta semana, escribir sobre cosas más refrescantes: curiosidades ajenas a la situación politico-social.

Ha tocado, en esta ocasión, el contarles sobre una planta poco conocida por su nombre, a pesar de estar catalogada como la flor acuática más grande del mundo. Se trata de la Victoria Regia, también apelada Victoria amazónica. Aparte de sus propiedades botánicas, parece ser que dicha flor también tiene poderes esotéricos, aún menos conocidos, que la asocian a lo misterioso. La Victoria Regia florece cada dos o tres meses en lagunas estáticas, de poca profundidad y de aguas cenagosas, alrededor de los grandes ríos pertenecientes a las selvas amazónicas.

Descubierta por el botánico Tadeo Javier Peregrino Haenke, en el año 1801, en Bolivia, se trata de un lirio o nenúfar de agua, el mayor registro conocido de su gran tamaño fue realizado en 1891, midiendo la hoja 2,40 metros.

Empero, en un conocido restaurante, “La Rinconada”, situado a 20 minutos del puente del Urubó, se reconoció una hoja que medía 2,78 metros, marca mundial avalada por varios expertos.

Cuando fue descubierta por el experto Tadeo, la planta aún no era conocida con su nombre actual. Alcide d’Orbigny, naturalista francés, fue el viajero (1830-1833) que mejor la dio  a conocer, mediante sus estudios científicos, a Bolivia. Fue quien envió las primeras de estas plantas, disecadas, a Europa en el 1829. En 1837, Sir Robert Schombruk recolectó flores en la Guyana Británica y bautizó a la planta con ese nombre, en homenaje a la reina de Inglaterra. Desde entonces, la flor acuática más grande del mundo, quedó enlazada a la idea de riqueza y poder.

La Victoria Regia se caracteriza por sus grandes hojas circulares y flota sobre la superficie del agua sujeta a tallos sumergidos que alcanzan entre 7-8 metros de largo. Puede soportar hasta 40 kilos, siempre que el peso se encuentre bien distribuido, en su superficie. Vive un promedio de cinco años y florece desde principios de marzo hasta julio. Se abre al anochecer, exhalando una fragancia parecida al albaricoque. Se mantiene cerrada a la mañana del día siguiente para volver a abrirse por la noche.

La primera de esas noches la flor es de color blanco y es femenina, sólo el estigma está maduro y puede recibir polen. La segunda, la flor es rosada y masculina y las anteras, ya maduras, producen polen para fecundar otras flores. Los polinizadores son escarabajos de la especie Cylocephata castaneal. Éstos permanecen prisioneros durante el día siguiente a la primera noche y, al escapar, lo hacen cargados de polen.

Hoy en día existen numerosas variedades de esta planta gracias a las nuevas biotecnologías. Mediante estas técnicas es posible controlar el tamaño de las hojas y por ello se utilizan a menudo en el paisajismo urbano, tanto en grandes como en pequeños lagos.

El jardín botánico de Bogotá promovió la germinación artificial de la Victoria Regia en 1975 y en 1995, creando un microclima que controla la filtración de los rayos solares, el acondicionamiento de los suelos, la aireación del agua y el control de plagas y enfermedades.

El Nacional

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